anterior autor siguiente

  PIDE LA DULCE PAZ DEL ALMA AL CIELO

    (Traducción de Horacio)

Pide la dulce paz del alma al cielo
el navegante, si preñada nube
en el Egeo le escondió la luna,
y busca en vano entre la negra noche
          a los amigos astros.

  Pide la paz entre la lid el fiero
Tracio; la paz, el Medo belicoso
que adorna el hombro de dorada aljaba;
la paz, que ni la púrpura ni el oro,
          ni los diamantes compran.

  Que no el preciado lujo, no, ni el hacha
el líctor consular, ¡oh Grosfo!, alejan
los míseros tumultos de la mente
y los cuidados, que a la sombra vuelan
          de artesonados techos.

  Gozarse puede en la escasez la dicha.
¡Feliz aquél en cuya parca mesa
el paterno salero brilla solo!
Ni sórdida codicia ni temores
          el leve sueño ahuyentan.

  ¿Por qué en tan breve vida a mil objetos
osada asesta la ambición sus tiros?
¿A qué por climas que otro sol calienta
vagamos? Huyes de ti propio a dicha,
          del suelo patrio huyendo.

  ¡Ah! que a la nave de metal forrada
sube el cuidado roedor contigo,
y más veloz que fugitivo ciervo
o silbante Aquilón, te alcanza en medio
          de la cohorte ecuestre.

autógrafo

Andrés Bello


subir volver Poesías. Londres (1810-1829)   siguiente anterior
aumentar tamaño letra reducir tamaño letra poema aleatorio

Incluido en Poesías Andrés Bello; prólogo de Fernando Paz Castillo, en www.cervantesvirtual.com