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        LAS RUINAS

A...

                I

Las ruinas solamente
    quedaban del santuario,
Y en medio de las ruinas
    la virgen del altar;
Conmigo llegó un ave,
    y en trino dulce y vario
Volando en torno de ella
    su acento empezó a alzar.
La virgen era hermosa,
    y alzándose a porfía
Las flores se agrupaban
    en torno de su sien,
Encima estaba el cielo,
    y encima estaba el día,
Y el pájaro, entretanto,
    cantaba siempre... ¿a quién?
Los ojos de la virgen
    brillaban dulcemente
Del astro de los astros
    al mágico arrebol,
Y... «¡Oh virgen!» —dijo el ave—
    «bendita sea tu frente,
Puesto que en ella ha hallado
    como otro cielo el sol.
Para ella son los trinos
    de todos los cantares
Que vengo a darte, ¡oh virgen!
    cada hora matinal;
Que rotos y en el polvo
    tu templo y tus altares,
Tu frente aún está viva,
    ¡tu frente es inmortal!»

                II

Mañana que las penas
    y el tiempo hayan destruido
El templo en que te adora
    la ardiente juventud,
En medio de las ruinas
    y en medio del olvido
Tendrás un ave siempre
    que cante tu virtud.

autógrafo

Manuel Acuña


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