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      RECUERDO ESCRITO EN EL ÁLBUM DE...

Oye el canto que te envía
Tu rendido trovador.

Ochoa.

Como lozano se ostenta
Lirio que abraza el Estío,
Si gota de albo rocío
Su cáliz llega a empapar:

Y esparce aromas suaves
Por la esmaltada pradera,
Cuando arrebola la esfera
Naciente rayo de sol:

Así la voz cariñosa
De la mujer en el suelo
Vierte inefable consuelo
Sobre el poeta infeliz.

Y entonces, si ella lo quiere,
Entona el canto olvidado,
Y admira el mundo arrobado
Su melodioso laúd.

¡Feliz, si en móvil arena
Su pensamiento no escribe!
¡Feliz, si en premio recibe
Solo un suspiro... no más!

Escucha, pues, los acentos
Que tú me inspiras, María,
Y quiera el Cielo armonía
Dar a mi lira esta vez.

La noche tiende su manto,
Brama en los techos el viento;
Tan solo mi pensamiento,
Hermosa, vela por ti.

Tú en blando lecho, sin duda,
Yaces, cubriendo tu cuello,
En ondas mil el cabello
Que al hombro baja gentil.

Velado en blancos cendales
Suave respira tu seno:
¡Ah! ¡nunca ingrato veneno
Le haga latir más veloz!

Tú sueñas dulces caricias,
Danzas y alegres festines;
¿No ves también serafines
Que besan tu tierno pie?

Tus sueños, virgen, tranquilos
Serán, cual mansa corriente
Que va a perderse en la fuente,
Bañando, al paso, la flor.

Exentas corran, María,
Tus horas de sinsabores:
Bendiga Dios tus amores
Y al que tu llames «mi bien».

Cuando al altar te conduzca
De aquél que pena y perdona,
Yo te daré una corona
De bien oliente azahar.

Y cuando ponga en tus labios
De esposo el beso primero,
Diré de nuevo sincero
—«Hermosa, vive feliz».

Julio 11 de 1840.

Adolfo Berro


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