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        DOLOR
            A...

Nourrisson-nous de ma tristesse
Et cachons mon front dans mes mains.

Lamartine.

En los primeros años de la vida,
Cuando el mundo nos brinda con su amor,
La sonrisa del tedio está en mis labios,
En mi pecho el veneno del dolor.

La copa donde rápidos placeres
Diome un día a beber la sociedad,
Está exhausta a mis ojos, que anegados
Del Cielo en vano imploran la piedad.

Locuras de las horas que pasaron
Atribulan mi pobre corazón
Y el negro pensamiento de la muerte
Detiene el vuelo audaz de la razón.

¡Morir, cuando en redor todo respira,
Cuando todo sonríe en el solaz,
Sin que un ángel de gracia en la agonía
Me dé pasando el ósculo de paz!

¡Morir, sin que entre el polvo los tiranos
Haya visto en el mundo de Colón,
Demandando al eterno en mis plegarias
Para los abatidos el perdón!

¡Morir, cuando se agita el orbe entero
En pos de esa deseada libertad,
Sin que pueda el camino, arrebatado,
Mostrar a la obcecada humanidad!

¡Y dejar en el suelo por memoria
El recuerdo fugaz de un ataúd.
Con los truncos acentos arrancados
En horas tribuladas al laúd!

¡Ay! yo pensé que acaso ablandarían
Las lágrimas vertidas al Señor,
Y que el dar a mis labios sed de canto
Era signo primero de su amor.

Ensueños de ventura tuve entonces
Como los de la esposa juvenil
Que el deseado hijuelo en sus entrañas
Por la primera vez siente latir.

Mas se apagó en naciendo mi esperanza
Cual en la noche roja exhalación....
Y las hondas ideas de la tumba
De nuevo han inundado la razón.

Diciembre de 1840.

Adolfo Berro


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