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GOZOS DE SANTA MARÍA
Estrofas 33-43

Virgen, del çielo Reyna,
e del mundo melezina,
quiérasme oyr muy dina,
que de tus gozos ayna
escriva yo prosa dina
por te servir.

Dezir t'he tu alegría,
rrogándote todavía,
yo pecador,
que a la grand culpa mía
non pares mientes, María,
más al loor.

Tú siete gozos oviste:
primero, quando rrescebiste
salutación
del ángel, quando oíste
Ave María, conçebiste
Dios, salvaçión.

El segundo fue cunplido,
quando fue de ti nasçido
e syndolor,
de los ángeles servido,
fue luego conosçido
por Salvador.

Fue el tu gozo terçero,
quando vino el luzero
a mostrar
el camino verdadero
a los rreyes: conpañero
fue en guiar.

Fue la quarta alegría,
quando te dixo, María,
el Grabiel
que Jhesuxristo vernía
e por señal te dezía
que viera a él.

El quinto fue de grand dolçor,
quando al tu fijo Señor
viste sobir
al çielo, a su Padre mayor,
e tú fincaste con amor
de a él yr.

No es el sesto de olvidar:
los discípulos vino alunbrar
con espanto,
tú estabas en ese lugar,
del cielo viste entrar
Spritu Santo.

El setano non ha par,
quando por ti quiso enbiar
Dios tu Padre,
al cielo te fizo pujar,
con él te fizo assentar
como a Madre.

Señora, oy' al pecador:
que tu fijo, el Salvador,
por nos diçio
del çielo, en ti morador,
el que pariste, blanca flor,
por nos nasçió.

A nosotros pecadores
non aborrescas,
pues por nos ser merescas
Madre de Dios;
ant'él connusco parescas,
nuestras almas le ofrescas,
ruegal' por nos.

Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, 1320


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