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ENXIENPLO DE CÓMO EL LEÓN ESTAVA DOLIENTE E LAS OTRAS ANIMALIAS LOS VENÍAN A VER
Estrofas 82-97

Diz' que yazíe doliente el león, de dolor:
todas las animalias vinieron ver su señor;
tomó plazer con ellas e sentióse mejor:
alegráronse todas mucho por su amor.

Por le fazer serviçio, por más le alegrar,
conbidáronle todas que l' darían a yantar;
dixieron que mandase quál quisiese matar:
mandó matar el toro, que podría abastar.

Ffiz' partidor al lobo e mandó a todos diese:
él apartó el menudo por el león, que comiese,
e para sí la canal, la mayor que ome viese;
al león dixo el lobo que la mesa bendexiese.

"Señor, tú estás flaco: esta vianda liviana
cómela tú, señor, te será buena e sana;
para mí e los otros, la canal, que es vana".—
El león fue sañudo, que de comer a gana.

Alço el león la mano por la mesa santiguar,
dio grand golp' en la cabeça al lobo por castigar:
el cuero con la oreja del casco le fue arrancar:
el león a la rraposa la vïanda mandó dar.

La golpeja, con miedo e como es artera,
toda la canal del toro al león la dio entera;
para sí e los otros todo el menudo era:
maravillós' el león de tan buen' ygualadera:

"¿Quién vos mostró, comadre, a facer parteçión
tan buena e tan guisada, tan derecha con rrazón?"
Ella diz': "En la cabeça del lobo tomé yo esta liçión:
en el lobo castigué qué feziese o qué non".—

"Por ende yo te digo, vieja e non mi amiga,
que jamás a mí vengas nin me digas tal, nemiga;
synon, te mostraré cómo el león santiga:
que el cuerdo en el mal ageno se castiga".—

Segund diz' Jhesuxristo, non ay cossa escondida,
que a cabo de tienpo non sea bien sabida:
ffue la mi poridat luego a plaça salida,
la dueña muy guardada ffue luego de mí partida.

Nunca desde esa ora yo más la pude ver:
enbióme mandar que punase en fazer
algún triste ditado, que podies' ella saber,
que cantase con tristeza, pues la non podi' aver.

Por conplir su mandado de aquesta mi señor,
ffice cantar tan triste como este trist' amor:
cantávalo la dueña, creo que con dolor,
más que yo non podría sser dello trobador.

Diz' el proverbio viejo: "quien matar quier' su can,
achaque le levanta, por que no l' dé del pan":
los que quieren partirnos, como fecho lo han,
mescláronme con ella, e dixiéronle de plan

que me loava della como de buena caça,
e porfaçaba della como si fues' çaraça.
Diz' la dueña sañuda: "Non ay paño syn rraça,
nin el leal amigo non es en toda plaça".—

Como dize la fabla, quando a otro someten:
"quál palabra te dizen, tal coraçón te meten":
posiéronle grand ssaña, desto se entremeten.
Diz' la dueña: "los novios non dan cuanto prometen".

Como la buena dueña era mucho letrada,
sotil e entendida, cuerda, bien mesurada,
dixo a la mi vieja, que l'avía enbiada,
esta fabla conpuesta de Ysopete sacada:

"Quando quiere casar ome con dueña muy onrrada,
promete e manda mucho; desque la a ganada:
de quanto le promete o da poco o da nada:
ffaze como la tierra, quando estaba prenada".

Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, 1320


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