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ENXIENPLO DE QUANDO LA TIERRA BRAMABA
Estrofas 98-104

Assi ffue que la tierra començo a bramar:
estaba tan fynchada, que quería quebrar;
a cuantos lo oyan, podían mal espantar,
como dueña en parto començos a cuytar.

La gente, que bramidos atán grandes oya,
coydavan era preñada: atanto se dolía,
penssavan que grand sierpe o bestia pariría,
que a todo el mundo conbrí' e estragaría.

Quando ella bramava, pensavan de foyr,
e desque vino el día, que ovo de parir,
parió sólo un mur topo: fue escarnio de rreyr,
ssus bramuras e espantos en burla fueron salir.

Bien ansí acaesçió a munchos e a tu amo:
prometen mucho trigo: dan poca pajatamo;
çiegan munchos con viento, piérdense con mal ramo:
¡vete!, dil' que me non quiera, que no l'quiero, ni l'amo".

Ome que mucho fabla, faze menos a veces,
pone muy grant espanto, chica cosa es dos nuezes:
las cosas mucho caras algun'ora son rrafezes,
las viles e las rrefezes son caras a las devezes.

Tomé por chica cosa aborrençia e grand saña,
arredróse de mí, fizome el juego maña:
aquél es engañado, quien coyda que engaña,
de aquesto fize troba de tristeza tan maña.

Ffiz'luego estas cántigas de verdadera salva;
mandé que gelas diesen de noche o al alva:
non las quiso tomar e dixe yo: "¡Muy mal va!
al tiempo se encoje mejor la yerva malva".

Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, 1320


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