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ENXIENPLO DE LAS RANAS, EN CÓMO DEMANDAVAN REY Á DON JÚPITER
Estrofas 199-216

Las rranas en un lago cantavan e jugavan,
cosa non las nuzía, bien solteras andavan;
creyeron al diablo, que del mal se pagavan,
pidyeron rey a Júpiter, mucho gelo rogavan.

Enbioles don Júpiter una viga de lagar,
la mayor qu'él pudo: cayó en ese lugar;
el grand golpe del fuste fiz' las rranas callar;
mas vieron que non era rrey para las castigar.

Suben ssobre la viga quantas podían sobyr:
dixieron: "Non es este rrey para lo nos servir".
Pidieron rrey a Júpiter, como lo solyan pedir:
don Júpiter con saña óvolas de oyr.

Enbioles por rrey çigüeña mansillera:
çercava todo el lago, ansy faz' la rribera,
andando pico abierta, como era venternera,
de dos en dos las rranas comía bien lygera.

Querellando a don Júpiter, dieron bozes las rranas:
"Señor, señor, acórrenos, tú que matas e sanas;
el rrey, que tú nos diste por nuestras bozes vanas,
danos muy malas tardes e peores mañanas:

"su vientre nos ssotierra, su pico nos estraga,
de dos en dos nos come, nos abarca e astraga;
señor, tú nos deffiende; señor, tú ya nos paga;
danos la tu ayuda, tira de nos tu plaga".—

Rrespondioles don Júpiter: "Tened lo que pidistes:
el rrey tan demandado, por quantas bozes distes,
vengue vuestra locura, ca en poco tovistes
ser libres e syn premia: rreñid, pues lo quesistes".—

Quien tiene lo que l' cunple, con ello sea pagado,
quien puede seer suyo, non sea enajenado;
el que non toviere premia, non quiera ser apremiado:
lybertat e ssoltura non es por oro conplado.

Byen anssy acaesçe a todos tus contrallos:
do son de sy señores, tórnanse tus vasallos;
tú, después, nunca piensas synon por astragallos,
en cuerpos e en almas asy todos tragallos.

Queréllanse de ti; mas non les vales nada,
que tan presos los tiene tu cadena doblada,
que non pueden partirse de tu vida penada:
rresponde a quien te llama: ¡vete de mi posada!

Non quiero tu conpaña; ¡vete de aquí, varón!:
das al cuerpo lazeria, trabajo, synrazón;
de día e de noche eres fino ladrón:
quand' ome está seguro, fúrtasle el coraçón.

En punto que lo furtas, luego lo enajenas:
dasle a quien non le ama, torméntasle con penas;
anda el coraçón syn cuerpo en tus cadenas,
penssando e sospirando por las cosas ajenas.

Ffázeslo andar bolando como la golondrina,
rrebuélveslo a menudo, su mal non adevina:
oras coyda en su saña, oras en Merjelina,
de diverssas maneras tu quexa lo espina.

En un punto lo pones a jornadas treçientas;
anda todo el mundo, quando tú lo rretientas,
déxasle solo e triste con muchas sobervientas;
a quien no l'quiere ni l'ama ssyenpre gela mientas.

Varón ¿qué as conmigo? ¿quál fue aquel mal debdo,
que tanto me persygues? Viénesme manso e quedo,
nunca me aperçibes de tu ojo nin del dedo;
dásme en el coraçón, triste fazes del ledo.

Non te puedo prender, ¡tanta es tu maestría!;
e maguer te presiese, crey que te non matarya;
tú cadaque a mí prendes, ¡tanta es tu orgullya!,
syn piedat me matas de noche e de día.

¿Qué te fize? ¿porqué tú me non diste dicha
en quantas que amé nin en la dueña bendicha?
De quanto me prometíe, luego era desdicha:
en fuerte punto te vy, la ora fue maldicha.

Quanto más aquí estás, tanto más me assaño;
más fallo que te diga, veyendo quanto dapño
syenpre de ti me vino con tu sotil engaño:
andas urdiendo sienpre, cobierto so mal paño.

Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, 1320


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