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CANTICA DE SERRANA
Estrofas 959-971

Passando una mañana
el puerto de Malangosto,
salteóm' una serrana
a l'asomada del rrostro:
«¡Hadeduro!», diz', «¿cóm' andas?
¿qué buscas o qué demandas
por este puerto angosto?»

—Díx'le yo a la pregunta:
«Vome para Sotos alvos».
—«¡El pecado te barrunta
en fablar verbos tan bravos!:
que por esta encontrada,
que yo tengo guardada,
non pasan los omes salvos».

—Parósem' en el sendero
la gaha, rroyn e heda:
«Alahé», diz', «escudero,
aquí estaré yo queda,
fasta qu' algo me prometas:
por bien que te arremetas,
non pasarás la vereda».—

Díxel' yo: «Por Dios, vaquera,
non m' estorves mi jornada;
tuelte e dame carrera,
que non trax' para ty nada».
E dixo: «Dende te torna,
por Somosierra trastorna;
non avrás aquí passada».

La Chata endiablada,
¡qué Santillán la cofonda!
arrojome la cayada
e rodeome la fonda,
abentó el pedrero;
«¡por el padre verdadero,
tú'm pagarás oy la rronda».—

Ffasíe niev', granisava.
Díxome la Chata luego,
hascas que m' amenasava:
«¡Págam', sinon, verás juego!»—
Díxel' yo: «Por Dios, fermosa,
desirvos he una cosa:
más querí' estar al fuego».

—«Yo te levaré a cassa
e mostrart' he el camino,
fazert' he fuego e brasa,
dart' he del pan e del vino:
¡alahé!, prometem' algo
e tenert' he por fydalgo;
¡buena mañana te vino!»

Yo con miedo, arresido,
prometil' una garnacha
e mandel' para'l vestido
una bronch' e una prancha;
ella diz': «¡Doy más, amigo!
¡and' acá! vente conmigo:
non ayas mied' al escarcha».

Tomóm' resio por la mano,
en su pescueço me puso
como a çurrón lyviano,
levome la cuest' ayusso:
«¡Hadeduro!, non t' espantes,
que byen te daré que yantes,
como es de sierra uso».

Pússome mucho ayna
en su venta con enhoto,
diome foguera d' ensina,
mucho conejo de ssoto,
buenas perdiçes asadas,
hogaças mal amassadas,
e buena carne de choto,

De buen vino un quartero,
manteca de vacas mucha,
mucho queso assadero,
leche, natas, una trucha;
e dixo: «¡Hadeduro!
comamos deste pan duro;
después faremos la lucha».

Desque fue poco estando,
fuyme desatyrisiendo;
como m' yva calentando,
asi m' yva sonreyendo;
oteome la pastora,
diz': «Ya, conpañon, agora,
creo que vo entendiendo».

La vaquerisa traviessa
dixo: «Luchemos un rato,
lyévate dende apriesa,
desbuélvete d' aques' hato».
Por la moneca me priso,
ov' a faser lo que quiso:
¡creet que ffiz' buen barato!

Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, 1320


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