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DE CÓMO CLÉRIGOS E LEGOS E FLAYRES E MONJAS E DUEÑAS E JOGLARES SALIERON A REÇEBIR A DON AMOR
Estrofas 1225-1314

Día era muy ssanto de la Pascua mayor:
el sol salya muy claro e de noble color;
los omes e las aves e toda noble flor,
todos van rresçebir cantando al Amor.

Rresçíbenle las aves, gayos e ruyseñores,
calandrias, papagayos mayores e menores,
dan cantos plaçenteros e de dulçes ssabores:
más alegría fazen los que son más menores.

Rresçíbenle los árboles con rramos e con flores
de deviersas maneras, de fermosas colores,
rresçíbenle las omes e dueñas con amores:
con muchos instrumentes salen los atabores.

Ally sale gritando la gitarra morisca,
de las vozes aguda, de los puntos arisca,
el corpudo alaút, que tyen' punto a la trisca,
la guitarra ladina con estos se aprisca.

El rrabé gritador con la su alta nota:
¡Calbi, garabí! ba teniendo la su nota;
el salterio con ellos más alto que la mota
la vyyuela de péñola con estos ay sota.

Medio caño e harpa con el rrabé morisco,
entr'ellos alegrança al galope françisco,
la rrota diz' con ellos más alta que un risco,
con ella el taborete, syn él non vale un prisco.

La vihuela de arco faze dulçes vayladas,
sdormiendo a las vezes, muy alta a las vegadas,
vozes dulçes, sabrosas, claras e bien puntadas,
a las gentes alegra, todas tyene pagadas.

Dulce caño entero sal' con el panderete,
con sonajas d' açófar faze dulçe sonete,
los órganos que dizen chançonetas e motete,
la ¡Hadedur' alvardana! entre'ellos s' entremete.

Gayta e axabeba, el inchado albogón,
çinfonía e baldosa en esta fiesta sson,
el ffrançés odreçillo con estos se conpón',
la neçiacha vandurria aquí pone su son.

Tronpas e añafiles ssalen con atabales.
non fueron tyenpo ha plaçenterías tales,
tan grandes alegrías nin atán comunales:
de juglares van llenas cuestas e eriales.

Las carreras van llenas de grandes proçesiones:
muchos omes ordenados, que otorgan perdones,
los clérigos seglares con muchos clerisones;
en la proçesión yva el abad de Berdones.

Ordenes de Çestil con las de San Benito,
la orden de Cruzniego con su abat bendito,
quantas órdenes son non las pus' en escripto:
¡venite exultemus! cantan con alto grito.

Orden de Santiago con las del Ospital,
Calatrava e Alcántara con la de Buenaval,
abades beneditos en esta fiesta atal:
¡Te, Amorem, laudamus! le cantan e non ál.

Ally van de Ssant Pablo los sus pedricadores.
non va y Sant Françisco, mas van frayres menores,
ally van agostynes e dizen sus cantores:
¡Exultemus et lætemur!, ministros e priores.

Los de la Trenidat con los frayres del Carmen,
e los de Santolalla, porque non se desamen,
todos mandan que digan, que canten e que llamen:
¡Benedictus qui venit!; responden todos: ¡Amen!

Frayres de Santo Antón van en esta quadriella,
muchos buenos cavalleros en mucha mala siella,
salen los escuderos en la saya cortiella:
cantando ¡Aleluya! andan toda Castiella.

Todas dueñas de orden, las blancas e las prietas,
de Çistel, pedricaderas e muchas menoretas:
todas salen cantando, deziendo chançonetas:
¡Mane nobiscum, Domine! que tañen a conpletas.

De la parte del sol vy venir un seña
blanca, rresplandeçiente, alta más que la peña.
En medio fegurada una ymagen de dueña:
labrada es de oro, non viste estameña.

Traya'n su cabeça una noble corona
de piedras de grand' preçio, con amor se adona,
llenas traye las manos de mucha noble dona,
non conprarien la seña París nin Barçilona.

A cabo de grand' pieça vy al que la traye:
vista rresplandeçiente: a todo el mundo rreye:
non conpraría Francia los paños que vestíe,
el cavallo d' España muy grand' preçio valíe.

Muchas conpañas vienen con el grand' enperante,
açiprestes e dueñas, éstos vienen delante,
luego el mundo todo, quantos vos dixe de ante:
de los grande rroydos es todo el val sonante.

Desque fue y llegado don Amor, el loçano,
todos inojos fyncados besáronle la mano;
al que non gela besa, tienenle por villano;
acaesçió grand' contyenda luego en ese llano.

Con cuáles possaríe ovieron grand porfía:
queríen levar los clérigos aquesta mejoría;
fuéronles bien contrarios quantos tenían frayría;
tanbién ellos, como ellas, le dan posadería.

Dixieron ally luego todos los ordenados:
«Señor, nos te daremos monesterios honrrados,
rrefitorios pintados e manteles parados,
e grandes dormitorios de lechos bien provados.

»Non quieras a los clérigos por huéspedes de aquesta,
que non tyenen moradas, do tovieses la fiesta:
la su chica morada a grand' señor non presta;
de grado toma el clérigo e amidos enpresta.

»Esquilman quanto pueden a quien se les allega,
non han de que te fagan serviçio que te plega;
a grand' señor conviene grand' palacio e grand' vega,
non es para él bueno posar en la bodega».—

«Señor», dizen los clérigos, «non quieras vestir lana,
astragaríe un monje quanto el convento gana,
la su casa vasía non es para ty sana;
tyenen grand' la galleta e chica la canpana.

»Non te facen serviçio en lo que dicho han,
dante lechos syn rropa e manteles syn pan,
tajadores dan grandes, de carne poco dan,
coloran su mucha agua con un poco d'açafrán».

«Señor, sey nuestro uéspet», dicen los cavalleros;
«Non lo fagas, señor», dizen los escuderos.
Darte han dados plomados, perderás tus dineros,
al tomar vienen prestos, a la lid tardineros.

»Tyenden grandes alfamares, ponen luego tableros,
pyntados de jaldetas como los tablajeros;
al tomar las soldadas ellos vienen primeros,
para yr en frontera mucho son costumeros».—

«Desa todos aquestos; toma de nos serviçio»,
las monjas le dexieron,—«Señor, non avrás viçio;
son pobres bahareros de mucho mal bollyçio;
señor, vete connusco, prueva nuestro çeliçio».—

Ally rresponden todos que non gelo conssejavan:
que amavan falsamente a quantos las amavan,
son parientes del cuervo, de cras en cras andavan:
tarde cunplen o nunca quanto ellas afusiavan.

Todo su mayor fecho es dar muchos sonetes,
palabrillas pyntadas, fermosillos afeytes:
con gestos amorosos, engañosos rrisetes,
trayen a muchos locos con sus falsos juguetes.

Mi señor el Amor, si él a mí criera,
el conbid de las monjas, aqueste rresçibiera:
todo viçio del mundo, todo plazer oviera:
sy a dormitorio entrara, nunca s' arrepentiera.

Mas porque el grand' señor non deve ser vandero,
non quiso rresçebir conbite rrehertero;
dioles muchas de graçias e estava plaçentero,
prometioles merçed a todos, a mí primero.

Desque vy a mi señor, que non tenía posada,
e vy que la contyenda era ya sosegada,
fynqué los mis ynojos ant' él e su mesnada.
Demandele merçed aquesta señalada:

«Señor, tú me oviste, de pequeño, criado:
el byen, si algo sé, de ti me fue mostrado,
de ti fue aperçebido, de ti fue castigado:
en esta santa fiesta sey de mí ospedado».—

Su mesura fue tanta, que oyó mi petición
e fue a mi posada con esta procesión;
todos le acompañaron con grand' conssolaçión:
tyenpo ha que non andude tan buena estaçión.

Ffuéronse a sus posadas las más de aquestas gentes.
Peroque en mi casa yncan los estrumentes,
mi señor el Amor paró a todos mientes:
vido pequeñas cassas para tantos servientes.

Dyz': «Mando que mi tyenda fynque en aquel prado:
sy me veniere ver algún enamorado,
de noche e de día ally sea el estrado:
ca todo tyenpo quiero ser a todos pagado».—

Desque ovo yantado, fue la tyenda fincada:
nunca pudo ver ome cossa tan acabada,
byen creo que de ángeles fue tal cosa enbiada,
ca ome terrenal non faría desto nada.

La obra de la tyenda vos querría contar,
avérsevos ha un poco a tardar la yantar.
Es una grand estoria, pero non de dexar:
munchos dexan la çena por fermoso cantar.

El maste, en que se arma, es blanco de color,
un marfyl ochavado, nunca vistes mijor,
de piedras muy preçiosas çercado en deredor:
alúnbrase la tyenda del su grand' rresplandor.

En la çima del maste una piedra estava;
creo que era rruby: al fuego ssemejava,
non avía mester sol, atanto alunbrava;
de sseda son las cuerdas con que ella se tyrava.

En suma vos lo cuento por vos non detener,
si tod' esto escriviese, en Toledo no' ay papel;
en la obra de dentro ay tanto de fazer,
que, si lo dezir puedo, meresçeré el bever.

Luego a la entrada, a la mano derecha,
estava una messa muy noble e bien fecha:
dellante ella grand' fuego, de si grand' calor echa;
tres que comen a ella, el un' al otro assecha.

Tres cavalleros comen, todos a un tablero,
asentados al fuego, cada uno señero,
non se alcançarían con un luengo madero
e non cabría entr' ellos un canto de dinero.

El primero comía primeras cherevías,
comiença a dar çenorias a bestias d'establyas,
da primero faryna a buexes de herías,
ffaze días pequenos e madrugadas frías.

Comía nuevas piñas e asava las castañas,
mandava ssenbrar trigo e cortar las montañas,
matar los gordos puercos e desfazer las cabañas,
las viejas tras el ffuego ya dicen sus pastrañas.

El segundo comía toda carne salpresa,
estava enturbiada con la niebla su mesa,
faze nuevo azeyte, con la brasa no l' pesa,
con el frío a las veses en las sus manos besa.

Comía el cavallero la cocina con verças,
enclaresçía el vino con amas sus almueças,
amos visten çamarras, quieren calientes queças:
en pos este estava uno de dos cabeças.

A dos partes otea aqueste cabeçudo,
gallynas con capada comía a menudo,
fazie çerrar las cubas e inchillas con enbudo,
echar deyuso yergos, que guardan vino agudo.

Fazía a sus collaços fazer los valladares,
rrehazer los pesebres, lynpiar los alvañares,
çerrar silos del pan e fynchyr los pajares.
Más quería traer peña, que loriga en yjares.

Estavan tres fijosdalgo a otra noble tabla,
mucho estavan llegados, uno a otro non fabla,
non se alcançarían con las vigas de Gaula,
non cabríe entre ellos un cabello de Paula.

El primero de éstos era chico enano,
oras triste, sanudo, oras rríe loçano,
tiene las yervas nuevas en el prado ançiano,
pártese del invierno, con él viene verano.

Lo más que este mandava era viñas podar,
e enxerir de escoplo e gaviellas añudar,
mandava poner vinas para buen vino dar,
con la chica alhiara non le pueden fartar.

El segundo enbiava a viñas cavadores,
echar muchos mugrones los amugronadores,
vyd blanca fazer prieta buenos enxiridores:
omes, aves e bestias mételos en amores.

Este tyene tres diablos presos en su cadena,
el uno enbiava a las dueñas dar pena,
pésales en el lugar do la mujer es buena;
desde entonçe comiença de pujar el avena.

El segundo diablo rremesçe los abades:
arçiprestes e dueñas fablan sus poridades
con aqueste conpaño, que les da libertades,
que pierdan las obladas e fablen vanidades.

Ante viene cuerbo blanco, que pierdan asnería:
todos, ellos e ellas, andan en modorría,
los diablos do se fallan, lléganse a conpañía,
fazen sus travesuras e su truhanería.

Enbía otro diablo a los asnos entrar:
en las cabeças entra, non en otro lugar,
fasta que pasa agosto non quedan de rrebuznar,
desde ally pierden seso: esto puedes provar.

El terçer fijodalgo está de flores lleno,
con los vientos, que faze, creçe trigo e çenteno,
faze poner estacas, que den azeyte bueno,
a los moços medrosos ya los espanta el trueno.

Andan tres ricos omes ally en una dança,
e non cabría entr' ellos una punta de lança,
del primero al segundo ay una grand' labrança,
el segundo al terçero con cosa non alcança.

El primero los panes e las frutas granava,
fígados de cabrón con rruybarvo almorçava,
fuyan dél los gallos, ca todos los yantava,
los barvos e las truchas a menudo çenava.

Buscava cassa fría e fuya de la siesta,
la calor del estío fasie l' doler la tyesta,
anda muy más loçano, que pavón en floresta,
busca yervas e ayres en la sierra enfiesta.

El segundo tenía en su mano la hoz,
segava las çevadas de todo el alhoz,
comía las bevras nuevas e cogía el arroz,
agraz nuevo comiendo embargósele la boz.

Enxería los árboles con ajena corteça,
comíe nuevos panares, sudava sin pereça,
bevíe las aguas frías de su naturaleça,
traye las manos tyntas de la mucha çereça.

El terçero andava los çentenos trayendo,
trigo e todos panes en las eras tendiendo,
estava de los árbores las frutas sacudiendo,
el távano al asno yvalo malmordiendo.

Començava a comer las chicas codorniçes,
sacar barriles fríos de los pozos helyçes;
la mosca mordedora faz' traer las nariçes
a las bestias por tierra, abaxar las çerviçes.

Tres labradores vienen todos una carrera,
al segundo atiende el de la delantera,
el terçero al segundo atiéndele en frontera,
el que viene non alcança al otro que l' espera.

El primero comía ya las uvas maduras,
comíe maduros figos de las fygueras duras,
trillando e beldando aparta pajas puras,
con él viene otonio con dolençias e curas.

El segundo adoba e aprieta carrales,
estercuela barvechos e sagude nogales,
comiença a vendimiar uvas de sus parrales,
esconbra los rrestrojos e çerca los corrales.

Pissa los buenos vinos el labrador terçero,
inche todas las cubas como buen bodeguero,
enbya derramar la semiente al ero,
açércase el invierno, bien como de primero.

Yo fuey maravillado desque vy tal visión,
cuydeme que soñava, peroque verdat son;
rrogué a mi señor que me diese rraçón,
por do yo entendiese qué era o qué non.

El mi señor Amor, como era letrado,
en sola una copla puso todo el tratado,
por do el que lo leyere será çerteficado,
esta fue su rrespuesta e su dicho abreviado:

«El tablero e la tabla, la dança e la carrera
son quatro tenporadas del año del espera;
los omes son los meses, cosa es verdadera,
andan e non se alcançan, atiéndense en carrera».

Otras cossas estrañas, muy graves de creer,
vy muchas en la tienda; mas por vos non detener
e porque enojoso non vos quiero seer,
non quiero de la tienda mayor prólogo fazer.

Myo señor, desque fue su tyenda aparejada,
vino dormir en ella e fue poca su estada:
desque fue levantado, no vido su mesnada,
los más con don Carnal fazían su morada.

Desque le vy despaçio, como era su criado,
atrevime preguntarle lo del tyenpo pasado,
¿cómo nunca me viera, e dó avía morado?
rrespondiome con sospiro e como con cuydado.

Dyxo: «En eyvernada visité a Ssevilla
e toda Andalusía, que me non fyncó villa:
ally toda presona de grado se me omilla,
andut' mucho viçioso, como por maravilla.

»Entrada de quaresma víneme para Toledo,
cuydé estar viçioso, plaçentero e ledo;
fallé y gran santidad e fizome estar quedo,
pocos me rresçibían nin me fazían del dedo.

»Estava en un palaçio pyntado de almagra;
vino a mí mucha dueña de mucho ayuno magra,
con muchos «pater nostres» e con oraçión agra,
echáronm' de la çibdat por puerta de Visagra.

»Non quese porfiar, fueme a un monesterio,
fallava por esa claustra e por el çiminterio
muchos rreligiosos rreçando el salterio,
e vy que non podía sofrir aquel lazerio.

»Cuydé en otra orden fallar cobro alguno,
do perdiese lazeria; non pud' fallar ninguno:
con oraçión e lymosna e con mucho ayuno
arredrávanse de mí, como si fuese lobuno.

»En caridat fablaban, más non me la fazíen,
yo veya las caras, mas non lo que dezíen,
mercado falla ome e gana sy se detyen';
rrahez es de acoger ome do no s' falla bien.

»Por la çibdat andava rradío e perdudo,
dueñas e caras fenbras fablavan a menudo;
con sus «Aves Marías» fazíanme callar mudo:
desque vy que mal me yva, fuyme dende sañudo.

»Saly desta lazeria, de cuyta e de lastro,
fuy tener la quaresma a la villa de Castro,
muy byen me rresçibieron a mí e a mi rrastro;
algunos y fallé, que me llamavan padrastro.

»Pues que Carnal es venido, quiero perder lazeria,
la quaresma católica dóla a Santa Quiteria;
quiero yr a Alcalá e moraré y la feria,
dende andaré la tyerra, dando a muchos laseria».—

Otro día mañana ante que fuese de día
movió con su mesnada e fuese Amor su vía,
dexome con cuydado, pero con alegría,
este mi señor sienpre atal custunbre avía.

Syenpre doquier qu' él sea, pone mucho cuydado,
con ello plaçer grande al su enamorado;
syenpre quiere alegría, plaçer e seer pagado,
de triste nin de sañudo non quiere ser amado.

Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, 1320


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