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DE CÓMO MORIÓ TROTACONVENTOS E DE CÓMO EL ARÇIPRESTE FAZE SU PLANTO, DENOSTANDO E MALDIZIENDO LA MUERTE
Estrofas 1520-1575

¡Ay Muerte! ¡muerta sseas, muerta e malandante!
matásteme mi vieja: ¡matasses a mí enante!
Enemiga del mundo, que non as semejante:
de tu memoria amarga non sé quien non se espante.

¡Muerte! al que tú fieres, liévastelo de belméz.
Al bueno e al malo, al noble e al rrehez
a todos los ygualas e lievas por un prez:
por papas e por reyes non das una vil nuez.

Non catas señorío, debdo e amistad,
con todo el mundo tyenes continua enamistad;
non ay en ty mesura, amor nin piadad;
synon dolor, tristesa, pena e crueldad.

Non puede foyr ome de ty nin se asconder,
nunca fue quien contigo podiese bien contender;
la tu venida triste non se puede entender:
¡desque vienes, non quieres al ome atender!

Dexas el cuerpo yermo a gusanos en fuesa;
al alma, que lo puebla, liévastela de priesa;
non es el ome çierto de tu carrera aviesa:
¡de fablar en ti, Muerte, espanto me atraviesa!

Eres de tal manera del mundo aborrida,
que, por bien que lo amen al ome en la vida,
en punto, que tú vienes con tu mala venida,
¡todos fuyen dél luego, como de rres podrida!

Los que aman e quieren en su vida conpaña,
aborrésçenle muerto, como a cosa estraña;
parientes e amigos, todos le tyenen saña,
todos fuyen dél luego, como si fues' araña.

De padres e de madres los fijos tan queridos,
amigos e amigas, deseados e servidos,
de mugeres leales los sus buenos maridos,
desque tú vienes, Muerte, luego son aborridos.

Ffases al mucho rico yaser en grand pobresa:
non tyene una miaja de toda su riquesa.
el que byvo es bueno e con mucha noblesa,
¡vyl, fediondo es muerto e aborrida vilesa!

Non ha en el mundo libro nin escrito nin carta,
ome sabio nin reçio, que de ty byen departa;
en el mundo non ha cosa, que de ty byen se parta;
salvo el cuervo negro, que de muertos se farta,

Cada día le dises que tú le fartarás;
¡el ome non es çierto quándo e quál matarás!
el que byen fer podiere, oy le valdría más;
que non atender a ty nin a tu amigo cras.

Señores, non querades ser amigos del cuervo:
temed sus amenasas, non fagades su ruego;
el byen que far podierdes, fasedlo oy luego luego:
tened que cras morredes, ca la vida es juego.

La salud e la vida muy ayna se muda,
en un punto se pierde, quando ome non cuyda:
el byen, que farás cras, palabra es desnuda;
vestidla con la obra, ante que muerte acuda.

Quien mal juego porfía, más pierde que non cobra:
cuyda echar la ssuerte: echa mala çoçobra.
Amigos, perçebydvos a faser buena obra:
que, desque viene la Muerte, a toda cosa asonbra.

Muchos coydan ganar, quando disen: ¡a todo!
vienen un mal azar: trae dados en rodo.
Llega ome thesoros por allegar apodo;
viene la muerte luego e déxalo con lodo.

Pierde luego la fabla e el entendimiento:
de sus muchos thesoros e de su allegamiento.
Non puede levar nada nin faser testamento;
los averes llegados liévagelos mal viento.

Desque los sus parientes de la muerte varruntan,
por heredarlo todo, amenudo se ayuntan:
quando por su dolencia al físico preguntan,
si dise que sanará, todos gelo rrepuntan.

Los que son más propingos, hermanos e hermanas,
non cuydan ver la ora, que tangan las canpanas:
más preçian la erencia çercanos e çercanas,
que non al parentesco nin a las barvas canas.

Desque l' sale el alma al rrico pecador,
déxanl' en tierra, solo: todos an dél pavor:
rroban todo el algo, primero lo mijor,
el que lieva lo menos tyénese por peor.

Mucho fasen porque luego lo vayan a soterrar;
témense que las arcas les an a desferrar,
por yr luego a misa non lo quieren tardar.
De todos sus thesoros danle chico axuar.

Non dan por Dios a pobres nin cantan sacrefiçios
nin disen oraçiones nin cunplen los ofiçios;
lo más qu' en esto fasen los herederos noviçios
es dar boses al sordo, mas non otros serviçios.

Sotiéranlo luego, e desque a graçias van,
amidos, tarde o nunca, por él en misa están:
por lo qu' ellos andavan, ya fallado lo han:
ellos llevan el algo; el alma leyva Satán.

Sy dexa muger moça, rrica e paresçiente,
antes de misas dichas, otros la an en miente;
o casa con más rrico o moço e bien valiente;
nunca del trentanario e del duelo mucho siente.

Allega el mesquino e non ssabe para quién;
e maguer cada día esto así avién',
non ha ome, que faga su testamento byen,
fasta que ya por ojo la muerte ve que vien'.

¡Muerte, por más desirte a mi coraçón fuerço!
nunca das a los omes conorte nin esfuerço;
synon, desque es muerto, que lo coma el escuerço:
en ty tienes la tacha, que tiene el mastuerço.

Faze doler la cabeça al que lo mucho coma,
otrosí tu mal maço, en punto que assoma,
en la cabeça fiere, a todo fuerte doma,
non le valen mengías, ca tu rravia le toma.

Los ojos tan fermosos póneslos en el techo,
çiégaslos en un punto, non han en sy proyecho;
enmudeçes la fabla, fases huerco el pecho:
en ty es todo mal, rrencura e despecho

El oyr e el oler, el tañer e el gostar,
a todos çinco sesos los vienes a gastar;
non hay ome, que te sepa del todo denostar;
quando eres denostada, ¿dó uvias acostar?

Tyras toda vergüença, desfeas fermosura,
desadonas la graçia, denuestas la mesura,
enflaquesçes la fuerça, enloquesçes cordura,
lo dulce fases fiel con tu mucha amargura.

Despreçias loçanía, el oro escureçes,
desfases la fechura, alegría entristeçes,
mansyllas la lynpiesa, cortesía envileçes:
¡muerte, matas la vida, al mundo aborreçes!

Non plases a ninguno, a ty con muchos plase:
con quien mata e muere, con quien fiere e malface;
toda cosa bienfecha tu maço la desfase,
non ha cosa que nasca, que tu rred non enlase.

Enemiga del bien, e del mal amador,
natura as de gota, del mal e de dolor:
al lugar do más sigues, aquel va muy peor,
do tú tarde rrequieres, aquel está mijor.

Tu morada por siempre es ynfierno profundo:
¡tú eres mal primero e él es el segundo!
Pueblas mala morada e despueblas el mundo:
dises a cada uno: «¡Yo sola a todos hundo!»—

¡Muerte, por ty es fecho el lugar ynfernal!
Ca beviendo ome syenpre en mundo terrenal,
non avríe de ty miedo nin de tu mal hostal,
nin temeríe tu venida la carne umanal.

¡Tú yermas los poblados, pueblas los çiminterios,
rrefases los fonsarios, destruyes los enperios!
¡Por tu miedo los santos rresaron los salterios!
Synon Dios, todos temen tus penas e tus laserios.

¡Tú despoblaste, Muerte, el çielo e sus syllas!
Los que eran lynpieça feçystelos mansyllas:
feçyste de los ángeles diablos e rrensyllas,
escotan tu manjar a dobladas e sensyllas.

El Señor que te fiso ¡tú a éste mateste!
¡Ihesuxristo Dios e ome tú a éste peneste!
Al que teme el çielo e la tierra ¡á éste
tú le pusiste miedo e tú le demudeste!

El ynfierno le teme ¡é tú non le temiste!
¡Temióte la su carne! ¡grand miedo le posiste!
¡La su omanidat por ty fue entonçe triste!
La Deydat non temió, ca estonçe non la viste.

¡No l' cataste ni l' viste! ¡Vídote Él e cató!
¡La su muerte muy cruel a ty mucho espantó!
¡Al ynfierno, a los tuyos e a ty malquebrantó!
¡Tú matástel' un ora! ¡Él por sienpre te mató!

Quando te quebrantó ¡estonçe le conosçiste!
Sy ante lo espantaste ¡mayor miedo presiste!
Sy tú a Él penaste ¡mill tanto pena oviste!
¡Dionos vyda moriendo al que tú muerte diste!

A santos, que tenías en tu mala morada,
por la muerte de Xristos les fue la vida dada:
¡fue por tu santa muerte tu casa despoblada!
¡quieres poblarla matándol' e por Él fue ermada!

Sacó de las tus penas a nuestro padre Adán,
a Eva, nuestra madre, a sus fijos Sed e Can,
a Jafet e patriarcas e al bueno d' Abrahán,
a Ysac e Jacob e non dexó a Dan.

A Ssan Juan el Bautysta con muchos patriarcas,
que tenías en penas en las tus malas arcas,
al Santo Moisén, que tenías en tus barcas,
profetas e otros santos muchos, que tú abarcas.

Yo desyr non ssabría quáles eran tenidos,
quántos en tu ynfierno estavan apremidos:
a todos los sacó, a santos escogidos:
mas contigo dexó los tus malos perdidos.

A los suyos levólos con él al Parayso,
do han vida, veyendo más gloria quien más quiso:
Él nos lyeve consygo, que por nos muerte priso,
guárdenos de tu casa, non fagas de nos rriso.

A los perdidos malos, que dexó en tu poder,
en el fuego enfernal los fases tú arder,
en penas perdurables les fases ençender,
para sienpre jamás non los has de perder.

Dios quiera defendernos de la tu çalagarda,
aquél que nos guardó e de ty non se guarda:
ca por mucho que byvamos, por mucho que se tarda,
a venir ha tu rravia, qu' a todo el mundo escarda.

Tánto eres en ty, Muerte, syn byen e atal,
que diser non se puede el diezmo de tu mal:
a Dios me acomiendo, que yo non fallo ál,
que defenderme pueda de tu venida mortal.

Muerte desmesurada, ¡matases a ty sola!
¿Qué oviste comigo? ¿mi leal vieja dola?
¡Me la mataste, Muerte! Ihesuxristo conplola
por la su santa sangre; ¡por ella perdonola!

¡Ay! ¡mi Trotaconventos, mi leal verdadera!
Munchos te seguían biva; ¡muerta yases señera!
¿Dó te me han levado? ¡Non sé cosa certera!
Nunca torna con nuevas quien anda esta carrera.

¡Cierto en parayso estás tú asentada!
¡con los márteres deves estar aconpañada!
¡sienpre en el mundo fuste por Dios martyriada!
¿quién te me rrebató, vieja, por mi lasrada?

A Dios merçed le pido que te dé la su gloria,
que más leal trotera nunca fue en memoria;
fasert' he un petafio, escrito con estoria:
pues que a ty non viere, veré tu triste estoria.

Faré por ty lymosna e faré oraçión,
faré cantar las misas e faré oblaçión;
¡Dios, mi Trotaconventos, te dé su bendiçión!
Él que salvó el mundo ¡Él te dé salvaçión!

Dueñas, ¡non me rrebtedes nin me llamedes neçuelo!
que sy a vos serviera, ¡oviérades della duelo!
¡Lloraríedes por ella!, ¡por su sotyl ansuelo!
¡Que a quantas seguía, tantas yvan por el suelo!

Alta muger nin baxa, çerrada nin escondida,
non se le detenía, do fasía abatyda:
non sé ome nin dueña, que tal ovies' perdida,
que non tomas' tristesa e pesar syn medida.

Yo fisle un petafio pequeño con dolor:
la tristeza me fiso ser rrudo trobador.
Todos los que 'l oyeredes, por Dios nuestro Señor,
la oraçión digades por la vieja d' amor.

Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, 1320


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