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        LOS SENDEROS

Se interrumpe el verdor en las orillas
de los senderos, lisa tierra muda,
sin verdes voces para nuestros ojos.
Su silenciosa lengua gris nos pide
peregrinar, seguir, dejar a un lado
tan hermosos lugares de reposo:
jardines donde estar toda la vida;
jardines amarrados por caminos
que oprimen con sus fuertes ligaduras
el cuerpo vegetal que, desatado,
sin entradas posibles, sin salidas,
perpetua paz, eterno edén nos diera.

autógrafo

Manuel Altolaguirre


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