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        PAISAJE

Inválidos los árboles, mostraban
tantas heridas como primaveras;
el campo de batalla de los siglos
cruzó bajo sus plantas y sintieron
un roce de llanuras fugitivas.

Firmes los troncos, aunque mutilados,
con menos ramas pero no vencidos,
héroes gigantes, con tal brío crecieron,
a pesar de sus miembros desgarrados,
que horizontes de un verde pensativo
sobrepasaban sus altivas frentes.

Así de silenciosos recordaban
gestas de frondas contra vendavales,
sueños de juventud siempre en la cima
y a la sombra de tantas esperanzas,
dentro del tronco, las desilusiones
en la dura madera del otoño.

autógrafo

Manuel Altolaguirre


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