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  VII. DIÁLOGO

El desaliento

¡Por qué empeñarse en buscar
a quién se quiere esconder!
Si Dios no se deja ver,
alma, ¿cómo les has de hallar?

Y aún pretendes lograr
que esa esfinge que se esconde
y calla, te diga dónde
recobrarás a tu muerta.

¡Ilusa, llama a otra puerta,
que en ésta nadie responde!

La esperanza

—Hay que empeñarse en buscar
a quien se quiere esconder.
Si Dios no se deja ver,
alma, le tienes que hallar
por fuerza.

              Y has de lograr
que esa esfinge que se esconde
y calla, te diga dónde
recobrarás a tu muerta.

¡Si la Fe llama a una puerta,
el Amor siempre responde!

autógrafo

Septiembre 20 de 1912
Amado Nervo


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Y en Obras completas, Madrid, Aguilar, 1972 (Los Grandes Clásicos).