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          EL CANTO DEL JESUITA
              Parodia

No hay crimen que les parezca grande,
tesoro que sacie su avaricia, virtud que no
aparentan y maldigan en el fondo de su corazón.
Malvados por instinto, sórdidos por
esencia, e hipócritas por cálculo, son una
verdadera plaza social de quien el mismo
demonio podría tomar lecciones.

Rúfugo

            ¡Hurra, cosacos de sotana! ¡Hurra!
        Méjico os brinda opíparo festín,
        y sus palacios y sus templos sean
        de vosotros magnífico botín.

                      I

  ¡Hurra! venid, abortos de Loyola,
un Crucifijo es mucho capital;
¿veis esa linda tierra? no está sola,
hay gente rica, embrutecida ya.
  Palacios, hombres, campos y jardines,
todo es modesto y poderoso allí...
¡oh! nos creerán ignotos serafines
desprendidos del cielo de zafir.

            ¡Hurra, cosacos de sotana! ¡Hurra!
        Méjico os brinda opíparo festín,
        y sus palacios y sus templos sean
        de vosotros magnífico botín.

                      II

  Encontraréis riquezas y mujeres
de talle esbelto y argentina voz;
id a gozar un mundo de placeres
saciando vuestra sórdida ambición.
  Malditos ¡guay! de los que esconden su oro
les haremos mil lágrimas verter.
¡Hurra! ¡volad, su honor y su tesoro
de alfombra servirán a vuestro pie.

            ¡Hurra, cosacos de sotana! ¡Hurra!
        Méjico os brinda opíparo festín,
        y sus palacios y sus templos sean
        de vosotros magnífico botín.

                      III

  Al imponer vuestro capricho leyes
veladas con artera santidad,
esas cobardes degradadas greyes
de nuestro carro humildes tirarán.
  Corred, corred a hartar vuestros deseos,
abortos de la noche y Belcebú,
y esos semblantes lánguidos y feos
cubrid con la careta de virtud.

            ¡Hurra, cosacos de sotana! ¡Hurra!
        Méjico os brinda opíparo festín,
        y sus palacios y sus templos sean
        de vosotros magnífico botín.

                      IV

  Ya desgarramos a la vieja Europa
como hipócrita gato su ración;
ahora volad, volad con viento en popa
el vergel a talar de Guauhtemoc.
  El rico imbécil al dejar la vida
su tesoro a nosotros legará,
y su frente cobarde, envilecida,
al mover nuestros ojos, bajará.

            ¡Hurra, cosacos de sotana! ¡Hurra!
        Méjico os brinda opíparo festín,
        y sus palacios y sus templos sean
        de vosotros magnífico botín.

                      V

  Venid, volad, juglares de sotana,
oiremos a la hermosa en confesión,
será para nosotros flor temprana
que al fuego de los trópicos se abrió.
  ¡Hurra! corred, volad, no confundidos
cual tromba que arrebata el huracán;
al contrario, con orden divididos
cual paladines que a la liza van.

            ¡Hurra, cosacos de sotana! ¡Hurra!
        Méjico os brinda opíparo festín,
        y sus palacios y sus templos sean
        de vosotros magnífico botín.

                      VI

  Un tiempo a nuestros padres expulsaron
y tuvieron su presa que dejar;
es fama que su oro abandonaron,
tal afrenta volemos a vengar.
  Venid, venid, y ¡guay de los bandidos
que a contrariar se atrevan nuestra voz!
sobre ellos y sus nietos fementidos
nuestro estigma caerá sin compasión.

            ¡Hurra, cosacos de sotana! ¡Hurra!
        Méjico os brinda opíparo festín,
        y sus palacios y sus templos sean
        de vosotros magnífico botín.

                      VII

  Qué ¿no sentís el pecho estremecerse
hambriento en la sotana por llegar?
¿No veis en lontananza aparecerse
esa nación embrutecida ya?
  Es befa vil de las demás naciones
la que grande, muy grande un tiempo fue,
de sangre se cubrieron sus pendones
y rodó por el fango su poder.

            ¡Hurra, cosacos de sotana! ¡Hurra!
        Méjico os brinda opíparo festín,
        y sus palacios y sus templos sean
        de vosotros magnífico botín.

                      VIII

  ¿Quién en luto cambió las alegrías
de la Virgen un tiempo tan feliz?
¿Quién amargó sus divinales días?
Fue la falange de la cruz... Venid.
  Volad, volad a terminar la obra;
que la Virgen descienda al ataúd;
si queréis poseer lo que aun le sobra,
educad a la tierna juventud.

            ¡Hurra, cosacos de sotana! ¡Hurra!
        Méjico os brinda opíparo festín,
        y sus palacios y sus templos sean
        de vosotros magnífico botín.

                      IX

  Será vuestro semblante rudo, austero;
humilde vuestro traje, pobre al fin;
mas bajo el sayo vil de pordiosero
la negra sangre sentiréis hervir.
  El pueblo idiota nos verá humildoso
burlándonos de Dios y del altar,
y usando de lenguaje religioso
al cuello le pondremos un dogal.

            ¡Hurra, cosacos de sotana! ¡Hurra!
        Méjico os brinda opíparo festín,
        y sus palacios y sus templos sean
        de vosotros magnífico botín.

                      X

  A poco tiempo nos verá triunfantes
con frente enhiesta, sin careta ya;
nuestros ojos de rabia centellantes
en la cima de un trono brillarán.
  Grande, terrible sea nuestra venganza;
sangre y más sangre se verá correr;
al combate volemos sin tardanza:
una muralla en el altar tendréis.

            ¡Hurra, cosacos de sotana! ¡Hurra!
        Méjico os brinda opíparo festín,
        y sus palacios, sus altares sean
        de vosotros magnífico botín.

Antonio Plaza Llamas


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