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        CANCIÓN

Con el otoño perdidas
son las claras y lucidas
         alboradas,
y las flores del estío
yacen en el valle umbrío,
         deshojadas.

De los árboles desnudos
la vestidura luciente
         primorosa,
ya de aquilones sañudos
arrebata la corriente
         presurosa.

Al melancólico suelo
ya la lumbre del sol bella
         no aparece:
lleno de sombras el cielo,
en las noches ni una estrella
         resplandece.

Ya la lluvia se derrama
entre la amarilla grama
         y acrecienta,
la desolada tristura
que en la desierta llanura
         se presenta.

El campo tristeza ofrece
y la ciudad enfadosa
         tedio inspira:
tú mis horas embellece,
compañera deliciosa,
         blanda lira.

Otros busquen en buen hora
la dicha de sus amores
         ponderada:
¡Tú con risa encantadora
me darás dichas mayores y
         retirada!

Otros oigan extasiados
acentos enamorados,
         ¡lira mía!
sólo a mí tu canto grave
o tu murmurio suave
         me extasía.

autógrafo

Carolina Coronado


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Tomado de la página Biblioteca Cervantes Virtual.