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        CANTO A ESPAÑA

              III

¡La Partida! Cacique, alza la frente
y cuéntame de nuevo lo que has visto;
tres naves que llegaron del Oriente,
como los Reyes Magos al pesebre de Cristo.
Desprendida del Texto, sobre la mar caída
de Balaam la vieja profecía.
Con un fulgor total de luna llena,
marcando el derrotero,
parecía colgada de una antena
la mirada de Dios en el lucero.
¡Estrella que defines sobre la frágil onda
la ruta del bajel,
en ti sintetizaron su mirada más honda
los ojos de Isabel!
Tú recuerdas al nauta en su camino
que es Dios quien fija el rumbo y da el destino
y el marino es apenas la expresión de un anhelo,
¡pues para andar sobre el azul marino
hay que mirar hacia el azul del cielo!

Acuchillaban la movible entraña
Melchor, Gaspar y Baltasar de España,
siempre en el aire inédito el bauprés,
¡y tú, Mar de los Indios, a su paso te abrías
como el Jordán herido por el manto de Elías
y el mar de los milagros al grito de Moisés!

Traen los Reyes el oro de las joyas reales,
la mirra de la luz
y el incienso que luego subirá en espirales
del alma de los indios al árbol de la Cruz.

¡Qué sorpresa oceánica, qué abismal armonía
la de aquellas auroras sin tormenta ni bruma,
mientras en los costados de la "Santa María"
derribaban las olas sus jinetes de espuma!

¡Qué prodigio de azul! ¡Las carabelas
tienen azul arriba y abajo y adelante!
Sólo un blanco: las velas;
y un verdor de esperanza: el Almirante.



Andrés Eloy Blanco


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