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        CANTO A ESPAÑA

              V

Para cantar a España, traigan a nuestro coro
unos, su voz de bronce y otros su voz de oro.

¡Poeta, labrador, soldado, todos,
en diversos altares y por distintos modos,
poetas, por el numen vital del optimismo!
¡Canten sus églogas los labradores,
entone el jardinero su madrigal de flores
y agite el navegante su poema de abismo!

Y canten por la España de siempre, por la vieja
y por la nueva: por la de Pelayo
y por la que suspira tras la reja,
por la de Uclés y la del Dos de Mayo:
por la del mar y por la de Pavía
y por la del torero... ¡España mía!
pues siendo personal eres más grande;
¡por la de Goya y por la de Berceo
y por el Pirineo,
que ansiando más azul subió hasta el Ande!
Por toda España, torreón de piedra
con un Cristo tallado, bajo talar de yedra.

Por la que da una mano del Quijote en Lepanto
y en Calderón descifra, como Daniel, la Vida,
y por la que saluda y tira el manto
cuando la cigarrera va a la corrida ...
Por Gerona sin Francia, por Numancia sin Roma,
por Galicia emigrante, por Valencia huertana;
por la que se sonroja cuando asoma
el estilete de Villamediana;
por un Alfonso Díez, que hace las leyes;
por un Alfonso Trece, que es la Ley de los Reyes;
por la que, mientras ruge Gonzalo en Ceriñola,
toma una espina al huerto de Loyola,
toma una flor al huerto de Teresa;
por Aragón, que el fuero consagra y multiplica;
por Aragón, donde la Pilarica
dijo que no quería ser francesa.. .
Por León y Asturias, Aventino de España;
por Guipúzcoa dormida en la montaña;
por los tres lotos de las Baleares,
y por Andalucía que va a Sierra Morena
y Andalucía de la Macarena
y Andalucía de los olivares.

Por Canarias del Teide, que es un fanal y un grito
—canario de Canarias— ¡Oh, dulce don Benito!...
Por Cataluña, cuerno de abundancia;
por Navarra, que dijo: —¡Mala la hubiste, Francia!
por las lanzas de Diego velando una Menina;
por la tierra que ríos de maravilla riegan
y por Castilla, a cuyos pies doblegan
Saúl la espada y Débora la encina.
Castilla, hembra de acero de forja toledana,
cuyo encanto en la vía requebró Santillana,
Castilla, que en las armas de Santander gobierna
su nave con las velas hinchadas de galerna;
Castilla del Imperio y de Padilla,
Castilla, que en sus Peinas es la Madre Castilla
para los goces y los desamparos,
desde Isabel, que forma la Escuadrilla,
hasta Victoria de los ojos claros...



Andrés Eloy Blanco


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