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        SONETOS DEL CREPÚSCULO 1

      Donde se canta la gloria del sol

      PRIMER SONETO DEL CREPÚSCULO

Bajo la tarde y sobre el mar, Eterno
se incendia de crepúsculo el peñón
—escudo de diamante de la tierra
donde partió su cimitarra el sol—.

Fue el último rebote de la espada…
entró la noche, hermana del puñal;
fue el triunfo de la luna sobre el rojo
lago de sol donde se unía el mar.

La ola negra se hinchó —seno desnudo—
En el abismo gris, sobre su escudo,
el rubio rey tras de luchar cayó...

Venus tembló de amor como un lucero,
Marte sintió palidecer su acero
cuando partió su cimitarra el sol.



Andrés Eloy Blanco


1 El Nuevo Diario,  Caracas, 31 de diciembre de 1915, p. 1


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