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                EL MILAGRO 1

                          II

Llegamos a la orilla del mar: El Padre Sueño
me contaba la historia del Arca de Noé,
donde alojó aquel Santo, por orden de su dueño
a las únicas bestias que adoraban la fe.

De pronto el Padre Sueño se durmió, y en mi empeño
de mirar lo invisible, por el mar me lancé...
nadé mucho... en La Nada yo era sólo un pequeño
punto que se movía. Después, yo sólo sé

que una sed calcinante me quemaba las venas
y en la inmensa llanura de las aguas serenas
la amargura del agua me avivaba el calor,

y yo era como el Arca de Noé, que en su seno
llevaba con las fieras sedientas de veneno
la estirpe de los nuevos vasallos del dolor...



Andrés Eloy Blanco


1 Venezuela Contemporánea, Caracas, Nº 12, 1917, pp. 844-845.


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