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        SOLEDAD

Soledad y obediencia.
Veo caer lo mío en torno mío
y doblo la cabeza.

Vamos camino arriba, oh gozo doloroso,
lejos de todo y cerca,
lejos vistos de cerca, cerca, vistos de lejos,
como las estrellas.

¿Quién nos dirá si es cierto
que la ciudad, la cuna ya es mar y ya no es tierra?
¡Adelante! Probemos a mirar hacia arriba:
¡algo puede que traiga el sorbo de horizonte
que bebe el centinela!

Náufrago en el sudor de la noticia;
náufrago el corazón en el golfo del pecho.
Soy aprendiz de grande: soledad y obediencia.
Pero tiemblo en la misma sacudida
que mi clara ciudad echó por tierra...



Andrés Eloy Blanco


Nota del autor Estos poemas fueron escritos con motivo del terremoto de Cumaná, en 1929. A los presos, en especial a los cumaneses presos, se nos dio la noticia de modo que agregara una tortura más a la que nos dedicaban a diario. El alcaide de la Rotunda, coronel García, se dirigió a mí en esta forma textual: —Amigo, tengo una noticia para usted. Esta mañana un terremoto acabó totalmente con Cumaná. El mar está cubriendo lo que fue la ciudad. Días después, el mismo García rectificó lo del mar, pero nos dejó en la creencia de que la destrucción había sido total. De esa impresión fueron saliendo los poemas que van a continuación.


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