anterior autor siguiente

        CARTA RURAL A MADAME BRAUN

                          I.

Querida amiga: Llueve. Nuestro buen cielo llora.
Vengo de oír el ritmo de una palabra arcana:
Benvenuto ha pasado, Capitán de la Aurora,
y en la lluvia hay ternezas de palabra italiana.

Tengo los ojos llenos de una tristeza verde,
pues tan verde es el campo que mi visión alcanza,
que sugiere un solemne poema a la Esperanza,
y la esperanza es triste para aquel que la pierde...

Ya estoy curado y fuerte; ya no me asalta el frío,
ni me asombra lo nuevo, ni me arredra lo oscuro;
estoy buscando el oro de la canción del río
y emplumando las alas para el vuelo futuro.

Soy tan feliz en estos arrabales del cielo,
que espero que muy pronto llegue el Kilo soñado,
(aunque pueda estorbarme la grasa para el vuelo)
¿El doctor Arcaya ha engordado?

II Madame Braun, ¿cómo hablarle de la lunar del llano?
Sobrepasa mil veces al concepto de luna:
no es la azul de Beethoven sobre el cénit del piano;
son multitud de estrellas concretadas en una.

La tierra está mojada; roto el azul, fulgura
el rocío en las hojas (hoy comienza el invierno).
¡Qué imponente es un toro cruzando la llanura
con un haz de reflejos en la gloria del cuerno!

Al ocaso, una franja de violeta chispea
siempre sobre una cumbre delgada y solitaria,
con la misma dulzura con que en nuestra azotea
derrama su violeta fugaz la trinitaria...

Sobre el lomo de un potro, por el amplio collado,
en cacería grande corrí de cerro en cerro;
Acteón en metamorfosis, cruzó ante mí el venado:
yo disparé, la bala se desvió, cayó un perro.



Andrés Eloy Blanco


subir volver La Juanbimbada (1960)   siguiente anterior
Carta rural a madame Braun y otros poemas
aumentar tamaño letra reducir tamaño letra poema aleatorio