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        GIRALUNA, LA NOVIA

        LIRAS TRENZADAS

              I

Libro de amor le haría
que fuera alcoba de soñar con ella,
alcoba de hostería
con fama de querella,
colchón de nube y tragaluz de estrella.

Cuentos de «aquél» y «aquélla»
contaría la voz del hostelero,
del mozo y la doncella
que allí, en noche de enero,
ella jugó de altar y él de altarero.

Romance de viajero
que trae capa,
mujer,
amor en fuga
y alibajo el sombrero,
todo lo que conjuga
con el querer, cuando el querer madruga.

El cuento que subyuga
contara yo, mientras su colcha fría
la ansiosa frente enjuga;
en liras hablaría
y ella lira con lira trenzaría.

Así el libro sería
Giraluna en alcoba de posada
y a la ventana iría,
toda giralunada
de amor y «ven» la voz de su mirada.

              II

Libro de amor le hiciera
que fuera nave de viajarle el sueño
con lira marinera,
de la sonrisa al ceño,
del hondo gozo al llanto ribereño.

Patrón margariteño,
cuidara yo del rumbo y del garete
para que, siempre isleño,
nunca hallara ni flete
ni luz ni puerto el corazón grumete.

Viajar, viajar, banquete
con vino de altamar y pan de nube,
del casco al gallardete
silbo de amor que sube
llamando a la cigüeña y al querube.

Viaje como el que tuve
que hacer de mar a mar, de claro en claro,
hasta que en ella estuve
como en lento disparo:
luna y girando, giraluz del faro.

Camino sin reparo
del mar, Jerusalén con barcarola,
vivir al desamparo;
y al morir, enarbola
dos cruces el calvario de la ola.

              III

Libro de amor soñaba
que fuera globo de llevada en vuelo
donde el volar acaba,
muere el humano celo
y empieza el ultraamor y el sobrecielo.

Celeste riachuelo
para izar en la orilla transparente
la flor de su pañuelo
y hacer de su corriente
lo azul más puro del amor ausente.

Raudal de luz, afluente
del infinito mar donde pasea
su góndola el creciente,
donde Venus campea
y el cargado galeón del Sol fondea.

Sobrenadada aldea,
Venecia cenital, Lido de bruma,
celestial azotea
donde el sueño es de espuma,
la voz azul y el caminar de pluma.

Amor que así resuma
la atracción sideral: flama con flama,
el cuerpo que se suma
al cuerpo que lo llama
y en torno al Sol el girasol que ama.

              IV

Libro de viaje corto
que en un sorbo se amara y se leyera,
pero entre ocaso y orto
sus hojas repitiera
como un regreso de la primavera.

Libro de amor que fuera
tordillo, de anca y silla hospitalario,
carro de dos, litera,
tranquilo dromedario,
lento viajar de hacienda a campanario.

Amor de gusto agrario,
fervor del verde y devoción del trino,
más lejos el canario
que el turpial campesino,
más nuestra la vereda que el camino.

Mula de viaje andino,
tendido frailejón de suave mano,
llanada con molino
y en caballo aldeano
dos y dos, pasitrote y pasollano.

Amor de ciudadano
con ciudadana, como Dios lo quiere,
de Código y cristiano,
con Él que la prospere
y Ella que cante que el amor no muere.

              V

Libro de amor le hice
que no se quiso levantar del suelo,
que los hijos bendice
y encuentra su modelo
más en lo que volé que en lo que vuelo.

Mitad a contrapelo,
mitad al buenamor de la corriente,
molino donde muelo
grano viejo y reciente,
y agua y mujer que se miró en la fuente.

Libro en que está presente
la casa; el hijo y el dolor ajeno.
Libro, para el doliente,
de vino y agua lleno;
lo que el maestro Antonio llamó bueno.

Libro de bien, terreno
como un hombre de bien, de firma honrada
de platicar sereno,
pero bien tremolada
la fe en el sueño en la bandera izada.

Libro de amor: posada
para todo lo hambriento y sitibundo
y un letrero a la entrada
le dice al vagabundo:
—Aquí se fía en la bondad del mundo.



Andrés Eloy Blanco


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