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        SOSPECHA

—¡Cántala!—me dijeron— es digna de una noche
que llueva estrellas sobre su mirada
y un ancho mar y un alto promontorio
y un buen cantor de pie para cantarla.

—¿Cómo tiene los ojos?
                                          —No preguntes...
¡cántala!
Tiene los ojos hondos,
pero más honda es ella, medida por su alma,
de sus ojos a su corazón
está la hermosura de su mirada.

—¿Cómo es? ¿Cómo es?...
                                                —Nada interrogues... oye:
¡nada preguntes ... mira!
¿has oído la brisa metida en los pinares?
¿has visto los pinares metidos en la brisa?
eso es un poco de ella...
lo demás es mejor todavía.

Cuando volví los ojos,
el pinar se mecía en la brisa del alba;
al través del pinar estaba el cielo
y en el azul más alto sospeché su llegada...

Caracas, mayo 21 de 1934



Andrés Eloy Blanco


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