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        DESFILE BLANCO

Laura, Beatriz, Leonora, Desdémona, Julieta,
desfile suspirante de sombras adoradas
de ojos beatos y céreas manos inmaculadas,
fantasmas de mis sueños de niño y de poeta;

en pasos espectrales y en actitud discreta
pasáis por mis jardines internos, delicadas
y aéreas con el suave prestigio de las hadas,
bajo una luz difusa de oro y violeta.

Entre vuestras siluetas de encanto diluído
divaga, con las manos colmadas de azucenas,
la mística silueta de la que no ha venido...

Su cuerpo de celeste madona leonardina
se pliega al excesivo peso de las melenas,
frágil como una lámpara que apenas ilumina.

Eduardo Castillo


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