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Y sacólo Jehová del huerto de Edén, para
que labrase la tierra de que fue tomado.
Echó, pues, fuera al hombre, y puso al
oriente del huerto de Edén querubines, y una
espada encendida que se revolvía a todos
lados, para guardar el camino del árbol de
la vida.

"Génesis, cap. 3"

  EL OSCURO ESPLENDOR

Juega el niño con unas pocas piedras inocentes
en el cantero gastado y roto
como paño de vieja.

Yo pregunto:
qué irremediable catástrofe separa
sus manos de mi frente de arena,
su boca de mis ojos impasibles.

Y suplico
al menudo señor que sabe conmover
la tranquila tristeza de las flores, la sagrada
costumbre de los árboles dormidos.

Sin quererlo
el niño distraídamente solitario empuja
la domada furia de las cosas, olvidando
el oscuro esplendor que me ciega y él desdeña.

autógrafo

Eliseo Diego


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