anterior autor siguiente

        LAS DOS MANOS

    Las dos manos, como dos perros muy fieles, conducen ágiles las irritadas cosas.

    Cuando el mayor se cansa viene el otro, el segundo de las fiestas continuas, y juega. La indiferencia que lo recibe algún rencor esconde, que orgullo y cariño disimulan.

    Las dos manos trabajan siempre. Son como dos bestias de las que figuran en el Apocalipsis, materiales y angélicas. Su misterioso afán, su oficio prodigioso a qué podríamos compararlo.

    Cuando su dueño muere se le tienden sobre el pecho —no quisieran ya dejarlo.

autógrafo

Eliseo Diego


subir volver Nombrar las cosas (1973)   siguiente anterior
aumentar tamaño letra reducir tamaño letra poema aleatorio