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    TRÍPTICO MARINO


I. Claro de Luna.

Blandos arrullos del mar;
perfumes, en la bahía...
Todo convida a soñar
bajo la azul pradería.

Sólo, allá en la lejanía,
veo un velero bogar;
y al verde claror lunar
fulge en rara pedrería.

Se han detenido un momento,
las blancas velas al viento,
frente a la montaña bruna.

Airoso, sobre el Atlántico,
parece un bardo romántico
dialogando con la Luna.


II. Añora el lobo marino...

El marino estrafalario
fuma su pipa, indolente.
( Yo le he dicho que me cuente
algún lance extraordinario.)

...Habla misteriosamente,
dice un caso temerario;
y luego, más quedamente,
de amores narra un rosario...

El hogueral vespertino
mira en las aguas tranquilas.
Después le he visto llorar.

¡Añora el lobo marino
aquellas verdes pupilas,
tan hondas como la Mar!


III. Flota en la noche, Rosina...

Ya la noche ha comenzado.
Resplandecen las farolas
y canta un marino, echado,
nostálgicas barcarolas.

Yo voy con mi sueño, a solas,
por el muelle sosegado.
A un bergantín fondeado
le hacen halagos las olas...

Flota en la noche, Rosina,
algo que enlaza y calcina
los objetos confundidos.

Ya mil puntos fosforecen.
¡Y las farolas parecen
corazones encendidos!

21 de enero de 1923

autógrafo

Emeterio Gutiérrez Albelo


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Tomado de La ciudad del drago. Vida y obra de Emeterio Gutiérrez Albelo