anterior autor siguiente

        VERSOS A DIABOLINA

¡Cómo me turbas, Diabolina,
juguete elástico!
Con tu reír,
y con tus saltos.

Todos los días juegas
con mi corazón, al diábolo.
Y, unas veces, lo tiras tan alto
que en un zarzal de estrellas
se me queda clavado.
Y, otras si me miras, te distraes tanto
de tus juegos…
que me lo dejas caer en el fango.

Ay, Diabolina, Diabolina:
con miel en el cabello alborotado,
con aceitunas en los ojos,
con guindas en los labios…
Y el rojo tulipán del vestidillo
sobre un marmóreo tallo.

¡Ay, Diabolina, Diabolina,
qué ganas de jugar me han dado!
¡Qué ganas de jugar contigo
en esta primavera del ocaso!
Y, en la cuerda de un verso
—como si fuera otro diábolo—,
darte 1000 y 1000 vueltas…
Para lanzarte encima de los tejados…
tan alto, tan alto,
que pudieras cortarme
el durazno
brillante
de este ocaso.
Y la naranja de la Luna.
Y las margaritas del celeste prado…

¡Y qué dulce ha de ser cuando resbales
por el cordón moreno de mis brazos!

Ay, Diabolina, Diabolina;
con miel en el cabello alborotado.
Con aceitunas en los ojos.
Con guindas en los labios…

¡Ay, Diabolina,
fiesta del verano!

autógrafo

Emeterio Gutiérrez Albelo


subir volver Campanario de la Primavera (1930)   siguiente anterior
aumentar tamaño letra reducir tamaño letra poema aleatorio

Tomado de La ciudad del drago. Vida y obra de Emeterio Gutiérrez Albelo