SEPULCRO DE JASÓN, EL ARGONAUTA. HABLA EN ÉL UN PEDAZO DE LA ENTENA DE SU NAVE, EN CUYA FIGURA SE SUPONE ESTÁ PROSOPOPEYA

Mi madre tuve entre ásperas montañas,
Si inútil con la edad soy seco leño;
Mi sombra fue regalo a más de un sueño,
Supliendo al jornalero sus cabañas.

Del viento desprecié sonoras sañas,
Y al encogido Invierno el cano ceño,
Hasta que a la segur, villano dueño
Dio licencia de herirme las entrañas.

Al mar di remos, y a la patria fría
De los granizos velas; fui el primero
Que acompañó del hombre la osadía.

¡Oh amigo caminante, oh pasajero,
Dile blandas palabras este día
Al polvo de Jasón mi marinero!

autógrafo

Francisco de Quevedo y Villegas


subir volver Flores de poetas ilustres de España (1603)   siguiente anterior
Pedro Espinosa. Soneto
enlace Versión posterior
aumentar tamaño letra reducir tamaño letra poema aleatorio