AL AMBICIOSO VALIMIENTO QUE SIEMPRE ANHELA A SUBIR MÁS

Descansa, mal perdido en alta cumbre,
donde a tantas alturas te prefieres;
si no es que acocear las nubes quieres,
y en la región del fuego beber lumbre.

Ya te padece, grave pesadumbre,
tu ambición propria; peso y carga eres
de la Fortuna, en que viviendo mueres:
¡y esperas que podrá mudar costumbre!

El vuelo de las águilas(1) que miras
debajo de las alas con que vuelas,
en tu caída cebaran sus iras.

Harto crédito has dado a las cautelas.
¿Cómo puedes lograr a lo que aspiras,
si, al tiempo de expirar, soberbio anhelas?

autógrafo

Francisco de Quevedo y Villegas


(1) En Blecua: lágrimas.


subir volver El Parnaso español (1648)   siguiente anterior
Polimnia. Musa II. Soneto
aumentar tamaño letra reducir tamaño letra poema aleatorio