anterior autor siguiente


Una mujer me ha envenenado el alma,
otra mujer me ha envenenado el cuerpo;
ninguna de las dos vino a buscarme,
yo de ninguna de las dos me quejo.

Como el mundo es redondo, el mundo rueda;
si mañana, rodando, este veneno
envenena a su vez ¿por qué acusarme?
¿Puedo dar más de lo que a mí me dieron?

autógrafo

Gustavo Adolfo Bécquer


subir Libro de los gorriones (nº55)   siguiente nº56 anterior nº54
volver Rimas   siguiente Rima LXXXIII anterior Rima LXXVIII
Voz: Antonio Mula Franco Voz: Antonio Mula Franco

aumentar tamaño letra reducir tamaño letra poema aleatorio