MARTIRIO DE SAN LORENZO
      Coplas 1 a 11

Versificación moderna Clemente Canales Toro (1974)

            1

En el glorioso nombre del Rey Omnipotente
que hace nacer el sol y la luna en oriente,
de San Lorenzo quiero, su martirio inclemente,
contar en lengua fácil para toda la gente.

            2

San Vicente y Lorenzo, hombres sin tachadura,
fueron ambos de Huesca, —lo dice la Escritura—;
ambos fueron católicos, ambos de gran cordura,
criados de Valerio y de su estirpe pura.

            3

En el tiempo en que aquel poderoso ejercía
en Huesca el obispado —muy noble canongía—,
instruyó a estos discípulos mostrándoles la vía
para servir al Hijo de la Virgen María.

            4

En tal consejo fueron prontamente acordados
como si por San Pablo fuesen adoctrinados;
mantenían sus cargos muy bien ejercitados,
ejerciendo sus obras con frutos mesurados.

            5

Cumplir en el oficio era una gran misión:
convertir a los hombres con su predicación,
juzgando a los judíos con certera razón.
Eran para Jesús plenos de bendición.

            6

En ese tiempo, en Roma mantenía el Papado
un apóstol santísimo que Sixto era llamado
y en el país de Grecia fue nacido y criado.
Después de ser filósofo, fue el Pastor Consagrado.

            7

Para ordenar las obras ahora encomendadas
de modo que en su alma no fuesen objetadas,
envió sus designios bajo cartas selladas.
Las clerecías fueron a su Sede llamadas.

            8

Don Valerio, el obispo de todo bien amigo,
a aquellos dos discípulos llevó a Roma consigo.
El Papa, complacido como del pan de trigo,
le dijo a don Valerio: —Pláceme estar contigo.

            9

Ganó su voluntad con estos compañeros,
pues eran los mejores como monjes claustreros,
que hablando cuerdamente, con sus dichos certeros
eran en los debates los mejores voceros.

            10

El Papa expresó entonces su nueva voluntad:
—«Te ruego, amigo mío, por Dios y caridad,
que recibas mi ruego y tengas la bondad
de dejarme estos clérigos para nuestra ciudad.

            11

»Yo te lo apreciaré de todo corazón
y te seré deudor para toda ocasión;
piénsalo rectamente y no digas que «non»
negándote a aceptarlo contra ley y razón».

Gonzalo de Berceo


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Versificación moderna de Clemente Canales Toro (*) de Vida de San Lorenzo. Gonzalo de Berceo. © Mario Canales (enviar correo)


(*) Clemente Canales Toro (Arauco, 27/06/1904 - Santiago, 5/10/1987). Profesor de Castellano Instituto Pedagógico Universidad de Chile (29/03/1926). Ex alumno del Instituto Nacional, Profesor desde 1927 hasta 1969, Secretario General (1930-48), Inspector General (1949-57), Vicerrector (1957-64) y Rector (1964-69).

Publicaciones:

Raíces griegas y latinas (1936), Interpretación de El Libro del Buen Amor de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita (1941), Signos del Juicio final. Ensayo basado en la obra de Gonzalo de Berceo (1955), Edición Crítica de la letra de la Canción Nacional de Chile (1960), Milagros de Nuestra Señora de Gonzalo de Berceo. Versificación moderna (1964), y en 1974 versiones castellano moderno de todas las obras de Gonzalo de Berceo (inéditas): Himnos, Martirio de San Lorenzo, Vida de Santa Odria, Duelo de la Virgen, Loores de Nuestra Señora, Del sacrificio de la Misa, Historia de San Millán y Vida de Santo Domingo.