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      MARTIRIO DE SAN LORENZO
      Coplas 33 a 44

Versificación moderna Clemente Canales Toro (1974)

            33

En tanto que San Sixto decía este sermón,
confortaba a los clérigos como santo patrón.
Meditó en su mensaje con firme decisión
de llegar ante Decio a exponer su razón.

            34

El vio que de el martirio, librado no iba a ser.
Gozó tanto que nunca tuvo mayor placer
recurriendo a Lorenzo, servidor de valor.
De todos sus tesoros, hízolo canciller.

            35

El Santo Padre fuese ante el Emperador.
Disputó con el lobo como leal pastor.
Dijo: «¿Qué quieres Decio? Habla ya a tu sabor,
pues te responderemos gracias al Criador».

            36

Decio díjole a Sixto: —«Esto de ti querría:
que me des tus tesoros; los de la obispalía.
Si tú lo haces así, tendrás la gracia mía;
si no, sufrirás tú junto a tu clerecía».

            37

Díjole Sixto a Decio: —«Tú no hablas con mesura.
Pareces hombre cuerdo, pero dices locura.
Los bienes de la Iglesia, sería una amargura
destinarlos a usos para ganancia impura.

            38

»Los bienes de la Iglesia, de Dios deben de ser,
o darlos a los pobres si fuese menester.
Quienes adoran ídolos no los deben tener,
o al hacerlo debían en el Infierno arder».

            39

Díjole Decio a Sixto: —«Eres un mal pensado.
Deberías hablar solamente en privado.
Puedes llevar a un hombre hasta un desaguisado.
Si una injuria recibes, nunca serás vengado».

            40

Díjole Sixto a Decio: —«Óyeme, Emperador:
déjame que yo hable por Dios, Nuestro Señor.
Tú eres un grande hombre; Dios es mucho mayor.
Tu amenaza carece de precio y de valor.

            41

»Los tesoros que pides están bien resguardados.
Quien los tuvo en sus manos, los tiene recaudados.
No podrán usurparlos ni tú ni tus criados,
pues no serán ellos en el Bien empleados».

            42

Decio díjole a Sixto: —«Estás enloquecido.
Andas por mal camino haciendo extraño ruido.
Sacrifícate ahora y cambia ese sentido;
si no te sacrificas, serás un desvalido».

            43

Díjole Sixto: —«Decio, hablas con vanidad.
No existe en tus halagos ni pizca de piedad.
Al querer confundir a nuestra cristiandad,
tú serás confundido. Esta es la gran verdad.

            44

»Yo quiero a Jesucristo mi sacrificio dar.
El se transformó en hostia, por las almas salvar.
Yo no quiero a tus ídolos asistir ni adorar,
porque sería absurdo a ellos invocar».



Gonzalo de Berceo


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Versificación moderna de Clemente Canales Toro (*) de Vida de San Lorenzo. Gonzalo de Berceo. © Mario Canales (enviar correo)


(*) Clemente Canales Toro (Arauco, 27/06/1904 - Santiago, 5/10/1987). Profesor de Castellano Instituto Pedagógico Universidad de Chile (29/03/1926). Ex alumno del Instituto Nacional, Profesor desde 1927 hasta 1969, Secretario General (1930-48), Inspector General (1949-57), Vicerrector (1957-64) y Rector (1964-69).

Publicaciones:

Raíces griegas y latinas (1936), Interpretación de El Libro del Buen Amor de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita (1941), Signos del Juicio final. Ensayo basado en la obra de Gonzalo de Berceo (1955), Edición Crítica de la letra de la Canción Nacional de Chile (1960), Milagros de Nuestra Señora de Gonzalo de Berceo. Versificación moderna (1964), y en 1974 versiones castellano moderno de todas las obras de Gonzalo de Berceo (inéditas): Himnos, Martirio de San Lorenzo, Vida de Santa Odria, Duelo de la Virgen, Loores de Nuestra Señora, Del sacrificio de la Misa, Historia de San Millán y Vida de Santo Domingo.