MARTIRIO DE SAN LORENZO
      Coplas 70 a 80

Versificación moderna Clemente Canales Toro (1974)

            70

El obispo le dijo al diácono entretanto:
—«Hijo, bastante has dicho; no porfíes tanto.
De mi gloria y mi premio será tu propio manto.
Como el martirio mío. Esto yo te lo canto.

            71

»Cual viejo pecador recaído en flaqueza,
caminó hacia la Gloria con marcada pereza;
pero tú, como joven, de mayor fortaleza,
puedes sobreponerte y ganar más riqueza.

            72

»Antes de cinco días será lo que te auguro.
Te verás prisionero de combate muy duro.
Obtendrás la victoria. Puedes estar seguro.
Ganarás la corona del mejor oro puro.

            73

»Cuando el vaso de mártir ya te lo hayas bebido,
estarás con nosotros de gloria revestido.
En la Corte del Cielo serás bien recibido.
Verás como honra Dios a quienes le han servido».

            74

«Santo Padre, si quieres correctamente obrar,
a tu ministro debes delante enviar.
Del Patriarca, tú debes ejemplo tomar,
que antes su propio Hijo quiso sacrificar».

            75

—«Hijo, —contestó  Sixto—: no es posible esperar.
Con tregua, yo podría lo contrario probar.
Elías, cuando pudo este mundo dejar,
a su propio ministro designó en su lugar».

            76

Inquietos los soldados que lo llevaban preso,
dijeron: —«Somos torpes si obramos con mal seso.
Pudiera sublevarse. Lo llevaremos en peso.
Si no, Decio ha de darnos gran disgusto por eso».

            77

Los descreídos hombres cumplieron su inconsciencia,
y Sixto fue pasado por la dura sentencia:
para su santo cuerpo terminó la existencia,
más dos criados suyos de mayor preferencia.

            78

Mientras Lorenzo iba estas cosas sintiendo,
los soldados le fueron la ocasión ofreciendo,
y luego fue apresado cuando él iba corriendo.
Cuando Decio lo supo gozó mucho sabiendo.

            79

Los esbirros de Decio, caudillos carniceros,
lo echaron a la cárcel con otros compañeros.
Daría el soberano por él muchos dineros
o los eximiría de pagar más los fueros.

            80

Entre aquellos cristianos que estaban en prisión
había una persona privada de visión,
la que rogó a Lorenzo que ese santo varón
le hiciese a su ceguera una sola oración.

Gonzalo de Berceo


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Versificación moderna de Clemente Canales Toro (*) de Vida de San Lorenzo. Gonzalo de Berceo. © Mario Canales (enviar correo)


(*) Clemente Canales Toro (Arauco, 27/06/1904 - Santiago, 5/10/1987). Profesor de Castellano Instituto Pedagógico Universidad de Chile (29/03/1926). Ex alumno del Instituto Nacional, Profesor desde 1927 hasta 1969, Secretario General (1930-48), Inspector General (1949-57), Vicerrector (1957-64) y Rector (1964-69).

Publicaciones:

Raíces griegas y latinas (1936), Interpretación de El Libro del Buen Amor de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita (1941), Signos del Juicio final. Ensayo basado en la obra de Gonzalo de Berceo (1955), Edición Crítica de la letra de la Canción Nacional de Chile (1960), Milagros de Nuestra Señora de Gonzalo de Berceo. Versificación moderna (1964), y en 1974 versiones castellano moderno de todas las obras de Gonzalo de Berceo (inéditas): Himnos, Martirio de San Lorenzo, Vida de Santa Odria, Duelo de la Virgen, Loores de Nuestra Señora, Del sacrificio de la Misa, Historia de San Millán y Vida de Santo Domingo.