anterior autor siguiente

        ELEGÍA DEL VIEJO MARINO

El único paisaje que no ha muerto
en tus cansados ojos es el mar.
Andar caminos de la tierra fuera
llevar lejos, más lejos,
esa fatiga de ciudades tristes
que tanto pesa en tu fardel viajero.

Volver sobre la móvil agua amarga
—onda versátil, indecisa vela—
en el total azul de la aventura!
Pero, ya no será. Puños de tierra,
enemigas raíces, te clavaron
como espigón de barco, en la ribera.

Peregrinando en soledad de gentes,
con tu paso de pájaro cautivo
mides tu propia sombra. Tu cabeza
cuaja sal de los años. ¡Vientos secos!
¡Vientos! Y una nostalgia de intemperies,
de soles claros y de cielos buenos!

Mejor yacer en piélago ignorado
que recorrer tu mapa de quimeras,
de sueños que son sueños.
Húndete, inútil lobo, en la onda mansa
de una caleta. Acaba de quedarte
como un áncora vieja, abandonada!

Gregorio Castañeda Aragón


subir volver Mástiles al sol (1940)   siguiente anterior
aumentar tamaño letra reducir tamaño letra poema aleatorio