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Con ansia que del alma le salía,
la mente del morir hecha adivina,
contemplando Vandalio la marina
de la ribera bética, decía:

«Pues vano desear, loca porfía,
a la rabiosa muerte me destina,
mientras la triste hora se avecina,
oye mi llanto tú, Dórida mía.

»Y si tu crüeldad contenta fuese,
por premio de esta fe firme y constante,
que sobre mi sepulcro se leyese,

»no en letras de metal, mas de diamante,
Dórida ha sido causa que muriese
el más leal y el más sufrido amante
».



Gutierre de Cetina


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audio Voz: Leonelli Marcela

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