¡Ay, falso burlador, sabroso sueño,
malamente traidor, me has ofendido!
¡Ay, nunca hubiera yo jamás dormido
o nunca se acabara tu beleño!

La saña injusta y el turbado ceño
me mostraste en amor ya convertido,
y en llegándome al vivo del sentido
el mal, me huyó el bien como su dueño.

¿Para qué fue, traidor, aquel mostrarme
tan llena de piedad a mi señora
y tan de su crueldad arrepentida?

Dejárasme así estar sin engañarme,
o fuera un sueño tal, no por un hora,
mas lo poco que queda de mi vida.

Gutierre de Cetina


subir  volver  Soneto   siguiente  anterior
aumentar tamaño letra reducir tamaño letra poema aleatorio