TORERILLO EN TRIANA

Torerillo en Triana,
      frente a Sevilla.
Cántale a la sultana
      tu seguidilla.

Sultana de mis penas
      y mi esperanza.
Plaza de las Arenas
      de la Maestranza.

Arenas amarillas,
      palcos de oro.
Quién viera a las mulillas
      llevarme el toro.

Relumbrar de faroles
      por mí encendidos.
Y un estallido de oles
      en los tendidos.

Arenal de Sevilla,
      Torre del Oro.
Azulejo a la orilla
      del río moro.

Azulejo bermejo,
      sol de la tarde.
No mientas, azulejo,
      que soy cobarde.

Guadalquivir tan verde
      de aceite antiguo.
Si el barquero me pierde
      yo me santiguo.

La puente no la paso,
      no la atravieso.
Envuelto en oro y raso
      no se hace eso.

Ay, río de Triana,
      muerto entre luces,
no embarca la chalana
      los andaluces.

Ay, río de Sevilla,
      quién te cruzase
sin que mi zapatilla
      se me mojase.

Zapatilla escotada
      para el estribo.
Media rosa estirada
      y alamar vivo.

Tabaco y oro. Faja
      salmón. Montera.
Tirilla verde baja
      por la chorrera.

Capote de paseo.
      Seda amarilla.
Prieta para el toreo
      la taleguilla.

La verónica cruje.
      Suenan caireles.
Que nadie la dibuje.
      Fuera pinceles.

Banderillas al quiebro.
      Cose el mihura
el arco que le enhebro
      con la cintura.

Torneados en rueda,
      tres naturales.
Y una hélice de seda
      con arrabales.

Me perfilo. La espada.
      Los dedos mojo.
Abanico y mirada.
      Clavel y antojo.

En hombros por tu orilla,
      Torre del Oro.
En tu azulejo brilla
      sangre de toro.

Si salgo en la Maestranza,
      te bordo un manto,
Virgen de la Esperanza,
      de Viernes Santo.

Adiós, torero nuevo,
      Triana y Sevilla,
que a Sanlúcar me llevo
      tu seguidilla.

autógrafo
Gerardo Diego, 1926


subir  volver  La suerte o la muerte: poema del toreo (1926-1941) (1963)   siguiente  anterior
aumentar tamaño letra reducir tamaño letra poema aleatorio