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VERSOS ESCRITOS UNA TARDE DE VERANO EN SEVILLA

Tiende ¡oh noche! tu manto sombrío
Ven y esparce tu denso vapor,
Y empapando mi sien tu rocío
Templar pueda su inmenso calor.

No más tiempo con rayos de fuego
Lance el sol a mi frente su luz...
Llega, noche, con mudo sosiego,
Ven cubierta de negro capuz.

Sombras, sombras ansiosa te pido,
Sombras gratas, piadoso frescor,
Auras dale a mi pecho encendido,
Auras dale benigna a la flor.

Esta atmósfera ardiente devora,
Falta el aire, se abrasa la sien,
Y el ardor que la tez descolora
En el alma se siente también.

        * * *

Llega ¡noche! yo te ansío
Con tus brumas, tus vapores,
Con tu aparato sombrío,
Tus ambientes tu rocío,
Y tus plácidos olores.

Sigan las auras tus huellas,
Y para dar luz al suelo
Cuelga tus lámparas bellas,
Las deliciosas estrellas
En los zafiros del cielo.

Al trono del sol ardiente
Vertiendo dulces albores
Salga la luna inocente,
Y abran su cáliz las flores
Al murmurar de la fuente.

Llega, Noche, ¡yo te imploro!
Apaga este sol de fuego
Con tu balsámico lloro,
Y beba tan dulce riego
La tierra por cada poro.

        * * *

Ya me escuchas,
Ya respiro,
Ya te miro
Descender.
Grata calma
Ya consigo...
¡Te bendigo
Con placer!

1829

autógrafo

Gertrudis Gómez de Avellaneda


Aplicado el cambio de la fe de erratas de la publicación original, el verso publicado que se corrige en ella era:

1             Ya me escucha:


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