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        A UN NIÑO DORMIDO

¡Duerme tranquilo, inocente,
En el maternal regazo,
Y deja que admire atenta
Tu delicioso descanso!

¡Cuál brilla tu frente pura
Entre los rizos dorados
Que en leves ondas descienden
A tu cuello de alabastro!

Pende con dulce abandono
A un lado tu diestra mano,1
Y la otra de la mejilla
El peso sostiene blando.

Con razón tu tierna madre
Con afanoso conato
Por ti vela, y te recala2
Cual su tesoro el avaro:

Que eres más bello que el día3
Que entre nácar y amaranto
Aparece en el Oriente
De luces vertiendo rayos.

¡Cómo reposa tranquilo!
¡Parece de nieve un ampo!
Mirad que vaga sonrisa
Mueve el carmín de sus labios.

Tal vez sueñe de su madre
Recibir el beso caro;
Tal vez a un ángel sonría
Entre las nubes velado.

¡Duerme, duerme y que te halaguen
Esos ensueños tan gratos
Que a robarte su embeleso
Se apresta el tiempo tirano!

Volando pasan los días,
Veloces huyen los años:
A la fresca primavera
Sucede el seco verano,

Y en pos suya se aproxima
El invierno adusto, helado,
Que marchita cuanto toca
Con su descarnada mano.

Ese pecho tan hermoso
Cuyo cutis nacarado
Eleva el latir ligero,
Y brilla cual limpio lago;

Del viento de las pasiones
Será bien presto agitado,
Y sus olas turbulentas
En ti mismo harán estrago.

Entonces ¡ay! tan tranquilo
No será, no, tu descanso,
Ni al blando seno materno
Le pedirás dulce amparo.

Entonces ¡ay! el orgullo,
El amor y sus engaños,
La ambición y la codicia,
El temor y el sobresalto,

Serán los ángeles puros
Que velarán a tu lado,
Reproduciendo en tus sueños
De tu existencia los cuadros.

Y luego ¡ay! ante tu vista
Cubierta por velo opaco,
Se eclipsará la esperanza
Al lucir el desengaño.

Y verás llegar el tedio
De la saciedad en brazos,4
Y del cáliz de la vida
Gustarás el dejo amargo.

¡Mas silencio! no se aleje
A tan fúnebres presagios
El ángel que te sonríe
Mientras tú duermes soñando.

¡Duerme, sí, pobre inocente,
Prolonga tu sueño grato;
Por los Angeles mecido,
Por las brisas arrullado!

1840

autógrafo

Gertrudis Gómez de Avellaneda


En la versión de Poesías de la excelentísima señora... (1850) trae otra versión datada en Septiembre de 1840, en que se modifican estos versos:

1               A un lado su diestra mano,

2               Por él vela, y le recata

3               Pues es más bello que el día

Se ha aplicado el cambio de la fe de erratas de la publicación original, el verso publicado que se corrige en ella era:

4             De la sociedad en brazos


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