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  LA AURORA DEL 8 DE SETIEMBRE.
CUARTETOS ESCRITOS A PETICIÓN DE LA SEÑORA DIRECTORA DE UN COLEGIO DE NIÑAS, EN HONOR DE LA FESTIVIDAD DEL DÍA DE LA VIRGEN

¡Bellas niñas! dejad presto
Vuestro lecho virginal,
Que en la lira, que ya apresto,
Juega el aura matinal.

El sol rasga triple velo
De oro y nácar al salir,
Y orlas blancas luce el cielo
Sobre el manto de zafir.

¡Ved los prados de esmeraldas
Sus matices ostentar!
¡Ved cubiertos de ovas gualdas
Los arroyos murmurar!

De las aves ledo coro
Oigo alzarse por do quier,
Mientras templo cuerdas de oro
Para el himno de placer.

Y las rosas y azucenas,
Que hoy despiden nuevo olor,
De mil perlas están llenas
Sobre el tallo temblador.

Venid presto, cortad flores,
Palma y mirtos enlazad,
Dando al viento cien loores
De la célica beldad.

Sonó el tiempo la grande hora
Que el Eterno señaló,
Y hoy la reina de la aurora
En el mundo penetró.

Una niña ¡qué portento!
Hoy el mundo recibió,
Y al vagido de su acento
Todo el orco retembló.

Alabanza no hay que cuadre
A este enigma del amor...
¡Hoy el mundo vio a la madre
De su eterno Criador!

¡Venid presto, niñas bellas,
Blancos velos tremolad,
Y do quiera dejéis huellas
Rosa y ámbar derramad!

¡Mas no intentes, lira mía,
Tonos nuevos inventar,
Que en el nombre de María
Más dulzuras has de hallar!

¡Que ese nombre poderoso,
Que proclama el serafín,
Lleve el viento vagaroso
Hasta incógnito confín!

¡Venid todas, y a porfía
Sus encantos alabad...!
¡Venid todas, que hoy es día
De la célica beldad!

Setiembre de 1847

autógrafo

Gertrudis Gómez de Avellaneda


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