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A LA POETISA HABANERA SEÑORA DOÑA LUISA DE FRAXCHI-ALFARO, DESPUÉS DE HABER LEÍDO LA DELICADA COMPOSICIÓN QUE ME DEDICA EN EL PRECIOSO VOLUMEN DE SUS SENTIDOS VERSOS.

¿Por qué a la Indiana pradera,
Mansión de luz y de flores,
Anhelas que mi arpa austera
Vaya a exhalar la postrera
Vibración de mis dolores?

Par a ese Edén de delicia
¿Por qué mi canto reclama,
Luisa, tu voz, si propicia,
Bajo el sol que lo acaricia
La casta Musa te inflama?

¡De Cuba hermosa sirena!
Desde tu golfo encantado
En estas playas resuena
Tu eco feliz, que enajena
Mi corazón fatigado.

¡Ay! paréceme que aspiro
En esos blandos cantares
Auras de los patrios lares,
Y hasta que escucho el suspiro
Con que mecen los palmares.

Y percibir imagino
Olor de vírgenes montes,
Y que entre albor matutino
Me llega el eco argentino
De los canoros sinsontes.

Mas si el pecho agradecido
Te tributa bendiciones,
Por las gratas emociones
Que despertar han sabido
Tus deliciosas canciones,

No esperes que la voz mía
En ese plácido ambiente
Do exhalas tu poesía,
Lance en agreste armonía
Ayes de un alma doliente.

Tú, que aún gozas los albores
Del alba de tu existencia,
Libre de impuros vapores,
Canta tus dulces amores,
Y la paz y la inocencia.

Canta esa patria florida,
Joya del cetro español...
¡Canta esa virgen querida
En brazos del mar dormida
Por los halagos del sol!

¡Canta, sí, canta la Antilla,
Perla y reina de esos mares!...
Mientras que yo mis pesares
Lamento triste a la orilla
Del humilde Manzanares.

Si orna algún lauro mi frente,
En esa orilla nació...
Y no cual conquista, no;
Cual generoso presente
Lo estimo y lo guardo yo.

De España en el noble suelo
Descanse rota mi lira...
¡Mas al astro que te inspira
Díle tú, que alumbra un cielo
Por el que mi alma suspira!

Noviembre de 1850

autógrafo

Gertrudis Gómez de Avellaneda


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