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        A MI AMIGO CAMILO FARRAND

El arte, más audaz que Prometeo.
A los cielos su luz clara robó,
Y aun no ha mandado en su castigo el cielo
Un buitre que le rasgue el corazón.

Por el contrario, al perdonar su robo
Hace que un premio encuentre sólo en él;
Pues teniendo la luz lo tiene todo:
No perece, no puede perecer.

El arte al escribir fotografía
Una frase escribió que es inmortal,
Arte nacido para hacer conquistas
Y al que nadie después conquistará.

Ella al crecer no en época remota
La estatua volcará de Guttenberg:
Tardos los tipos de la imprenta copian
Y aquélla copia el todo de una vez.

Rafaeles no habrá, no habrá Murillos;
La luz a los pintores destronó,
Pues ufana les dice: cuando pinto
Yo soy más hábil que el pincel mejor.

Con su triunfo animada, en un segundo
Se lanza al cielo hasta pasar el sol,
Y esa luz, que es de allá, la manda al punto
Que una presa le traiga, como halcón.

Y va y vuelve, y enseña los retratos
De eso que el hombre con sorpresa ve;
Y la bóveda azul poblada de astros
Nos la muestra pintada en un papel.

A esa luz prisionera ordena el arte
Que hasta el fondo del mar ha de partir;
Parte al instante y al instante trae
El mundo ignoto que se encuentra allí.

Que al arte el cielo trajo a la morada
Donde juzgan que sólo está el dolor,
Ultima confidencia que en voz baja
Al hombre hizo al inclinarse Dios.

Tú, discípulo y ayo de tu arte,
Hijo mimado de la nueva luz,
Ya has conseguido engrandecer tu madre,
Y ella te mima, la abrillantas tú.

Tú, Farrand, con tu genio has hecho mucho,
No dejes comenzada tu labor,
Sigue y trabaja, que es salvar los mundos
Ir más allá y asemejarse a Dios.

Tú tienes ya la ubicuidad hallada
Mostrándole al inmoble espectador,
Por medio de tu lúcido optorama
Lo que hoy existe y lo que ya pasó.

Altivo el hombre al escucharlo irguióse
Lleno de orgullo con su propio ser.
Oh! con cuánta razón se eleva entonces,
Porque el hombre no es hombre sino rey.

Y los cielos, los soles, los planetas
En una imposición, dobles nos da,
Si de noche la bóveda refleja
Ese cielo al revés que llaman mar.

En tu optorama entusiasmados vemos
Desfilar en graciosa procesión
Lo que tienen las artes de más bello,
Lo que tienen los campos de mejor.

Vete, Camilo, y a tu patria lleva
Eso que has espigado en mi país,
Y diles a los hijos de tu tierra:
Aquí hay más orden; más belleza, allí.

Preséntales las vistas admirables
Que has recogido, infatigable, tú,
Y diles con orgullo: esto hace el arte;
Mirad aquí la América del Sur.

Las azules colinas que se pierden
Coronadas de nubes de algodón,
Y las cascadas, y las selvas verdes,
Y los nevados que ilumina el sol,

Y los montes, los valles, las cañadas...
Todo lo primitivo muestra, en fin;
Pero sólo lo agreste, muestra, Farrand,
Nuestras luchas no vayas a exhibir.

Vete y ufano y orgulloso muéstrate
Cargado de riquezas cual Colón;
Vete, sí; mas no olvides que dejaste
La mano que tu mano aquí estrechó.

1871

autógrafo

Gregorio Gutiérrez González


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