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        LA ORACIÓN

Bien hace aquel que prosternado cae
Y confiesa y alaba a su Señor.
Crer y confesar tal vez lo salven,
Pero es dulce, es mejor pedirle a Dios.

Confiad en la oración, llama que sube
Hasta las salas de la eterna luz,
Telégrafo instantáneo que nos une
Con la patria de amor, patria común.

Las plegarias, que son alas del alma,
La llevan recta hasta encontrar a Dios,
Y oración que a su trono se levanta
Baja trayendo alguna bendición.

Pedidle a Aquél, en cuya mansa boca
Tantas promesas para todos hay,
No temáis implorarle a todas horas;
Creed en el Pedid y se os dará.

Si no alcanzáis lo que pedís fervientes,
(Misterioso poder de la oración)
Encontraréis de los pedidos bienes
Después de orar, necesidad menor.

1872

autógrafo

Gregorio Gutiérrez González


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