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  ELIO ANTONIO DE NEBRIJA, GRAMÁTICO EN GUERRA

La palabra es el pensamiento
pronunciado en la boca.
Fr. Hortensio Félix Paravicino,
Marial y Santoral, f. 159.

...que a no ser de Dios palabra,
no la obedeciera el tiempo.
D. Antonio de Mendoza,
Vida de Nuestra Señora.

Dejó su nacimiento, Guadalquivir abajo;
dejó los años de su niñez en su tierra
para pasar a Italia y restituir los autores latinos desterrados de España.
Volvió a Salamanca, abrió tienda de la lengua latina
con la intención de desbaratar la barbaria
tan ancha y luenga mente derramada.
La barbaria imperante en todas las ciencias
tenía que combatirse con el arma de la gramática:
que al borde de la ventana el ver y el verde
deben ir con el verbo y la verdad.

Elio Antonio de Nebrija, en la Universidad de Salamanca,
habló la contienda, verificó el campo de batalla,
confrontó a los vendedores de términos,
a los maestros que tenían profesión de letras
y el hábito de echar por la boca verbos;
provocó y desafió, denunció guerra a sangre y fuego:
que no es el mundo palabras ociosas,
y si hablásemos la lengua original
podríamos recobrar el paraíso.
(Su desconocimiento nos hace extranjeros en la tierra).

Vencidos los gramáticos, triunfó sobre los juristas,
que no habían digerido los Digestos  de Justiniano;
atacó a los teólogos que equivocaban la Escritura;
derrotó a los médicos, confundidos en las obras de Plinio,
y a los historiadores, ignorantes de las Antigüedades de España.
Examinó a los maestros lengua de buey, lengua de perro,
lengua de estropajo y lengua de víbora,
desentendidos en las voces con que el hombre articula sus conceptos.
Hasta que lo venció la muerte, verbosa de oscuridad,
que aun el otro mundo tiene su lenguaje propio.

autógrafo

Homero Aridjis


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