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        FIN DE ESTACIÓN

Del sol muere el postrer lampo,
Nube gris el cielo tizna,
Y va cayendo en el campo
                  La llovizna.

En el crepúsculo quieto,
Surcos abriendo en el barro,
De amarilla mies repleto
                  Pasa un carro.

Lenta la noche a la aldea
Desciende y las ondas mancha.
Junto al muelle cabecea
                  Vieja lancha.

Radián luces vacilantes
En callejas silenciosas,
Bajo bandadas de errantes
                  Mariposas.

Cual fantasma do pavura
Su ramazón casi escueta
Alza un árbol, en la oscura
                  Plazoleta.

Desolación que da frío
En esta angustiosa calina...
¡Soledad en torno mío
                  Y en el alma!

Desde el hotel del balneario
En torno tiendo la vista.
Mi corazón solitario
                  Se contrista.

Para que venga el olvido
El alma ensueños ingenia.
¡Quién tu víctima no ha sido,
                  Neurastenia!

Se van borrando, borrando,
En sombras los campos yermos.
Las horas están contando
                  Los enfermos.

Una música que gime
En un organillo empieza...
¡Cómo el corazón oprime
                  La tristeza!

Esa música... ¿Qué encanto
De lejos viene a traerme?
¡Recuerdo bañado en llanto,
                  Duerme, duerme!

Y mañana... El mismo día
Sin luz que en sombras irradie.
Siempre gris melancolía...
                  ¡Cerca... nadie!

Se han ido muchos.
A trechos. Hay cuartos solos, sombríos.
¡Honda tristeza de lechos
                  Ya vacíos!

Es fin de estación.
Al valle Ya cayendo sombra leve.
Nadie pasa por la calle...
                  Llueve... Llueve.



Ismael Enrique Arciniegas


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