anterior autor siguiente

        LA MARICHUELA

¡María Lugarda Ospina!
«Marichuela! Marichuela!»
Tu vida jacarandosa
Y tu sonrisa, que abierta
Flor parecía, si fueron
En Santa Fe soñolienta
De los devotos escándalo
Y hasta motivo de prédicas
En los pulpitos, deleite
Fueron también como néctar
De un Virrey cuyo fastidio
Consuelo halló en tu belleza.

Encerrada en un convento,
De novicia, y en espera
Del día en que le cortaran
Las ensortijadas trenzas,
Y viéndose ya de novia
De Cristo, tendida en tierra
Y en las sienes azahares,
En la quietud de su celda,
Junto a su lecho, pasaba
De su rosario las cuentas
Cuando venía la noche
Con su silencio y tristeza.

—«Seré del Señor la esposa»,
Murmuraba; y su alma llena
De esperanzas celestiales,
E inclinada la cabeza,
Ascendía entre visiones,
Tan blancas cual su inocencia.

Pero antes de ir al convento,
Por imposición paterna,
Muchas veces recordaba
Que vio por la vez primera,
En la Catedral, un día,
Al Virrey Solís, de tierna
Mirada, pálido el rostro,
Y de atractiva presencia,
Joven, vestido de blanco,
Y con profundas ojeras,
Como de quien reza mucho,
O de aquel que mucho peca.

Su sangre, quieta hasta entonces,
Ardiente sintió en las venas,
Y que el corazón un vuelco
Le dio de pronto con fuerza,
Y del Virrey no apartaba
Las ondas pupilas negras,
Y de rezar olvidose
Por mirarlo con fijeza.

Lo vio salir bajo palio;
Tras él salía la Audiencia
Y un sacerdote tres veces
El incensario en la puerta
Batió ante él. Sólo su imagen
Quedó ante los ojos de ella.

(María Lugarda Ospina!
«Marichuela, Marichuela»
Así como bella fuiste,
Qué dulce tu nombre suena!)
Las cuentas sigue pasando
En la quietud de su celda.
«Qué hermoso el Virrey! Qué hermoso!
Así soñadora piensa».
«Mas, dice, quizá es pecado
Ese recuerdo que llega».



Ismael Enrique Arciniegas


Nota de autor: La bella María Lugarda de Ospina, llamada «La Marichuela», fue amada por el Virrey Solís. Esas relaciones, causa de escándalo, trascendieron a Madrid. El Rey Carlos III ordenó, por cédula, que María Lugarda fuera alejada de Santa Fe. Ei 27 de Enero de 1763 «La Marichuela» le escribió al Virrey Messía de la Cerda, sucesor de Solís, desde la población de Usme, pidiéndole que le levantara el confinamiento. Por esa carta, que se encuentra en el archivo colonial, se ve que la vida de María Lugarda, después de que Solís entró al noviciado de San Diego, el 28 de Febrero de 1761, fue vida de soledad, de tristeza y de arrepentimiento. El Virrey murió el 27 de Abril de 1770.


subir volver Antología poética. Romancero de la conquista y la colonia   siguiente anterior
aumentar tamaño letra reducir tamaño letra poema aleatorio