anterior autor siguiente


Muerto me lloró el Tormes en su orilla,
En un parasismal sueño profundo,
En cuanto don Apolo el rubicundo
Tres veces sus caballos desensilla.

Fue mi resurrección la maravilla
Que de Lázaro fue la vuelta al mundo,
De suerte que ya soy otro segundo
Lazarillo de Tormes en Castilla.

Entré a servir a un ciego, que me envía,
Sin alma vivo, y en un dulce fuego,
Que ceniza hará la vida mía.

¡Oh qué dichoso que sería yo luego,
Si a Lazarillo le imitase un día
En la venganza que tomó del ciego!

autógrafo

Luis de Góngora y Argote, 1593


subir volver Soneto   siguiente anterior
facsímil Facsímil Manuscrito Chacón (1628) Tomo I. Poema CXLIII.
facsímil Imágenes ampliadas en CervantesVirtual-Biblioteca Nacional
aumentar tamaño letra reducir tamaño letra poema aleatorio