ROMANCE X DE LA MUERTE DEL REY DON FERNANDO EN EL CASTILLO DE CABEZÓN, A UNA CORTA JORNADA DE VALLADOLID

 Doliente estaba, doliente,   ese buen rey don Fernando;
los pies tiene cara oriente   y la candela en la mano.
A su cabecera tiene    arzobispos y perlados;
a su man derecha tiene   los sus hijos todos cuatro:
los tres eran de la reina   y el uno era bastardo.
Ese que bastardo era   quedaba mejor librado:
abad era de Sahagund,   arzobispo de Santiago,
y del Papa cardenal,   en las Españas legado.

—Si yo no muriera, hijo,   vos fuérades Padre Santo,
mas con la renta que os queda,   bien podréis, hijo, alcanzarlo.

Anónimo


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